Ramón Estrada / Agencia Reforma

GUADALAJARA, Jal.- Nueve meses está por cumplir el Guadalajara sin director deportivo.

Desde entonces, Matías Almeyda toma las decisiones en las Chivas, en un puesto no oficial de mánager general, que en la realidad trabaja sólo de manera directa con el primer equipo.

“Creo que no se han dejado de hacer las cosas como tendrían que ser”, opinó Jaime Ordiales, el último director deportivo del Rebaño.

“Veo a Matías dirigiendo al equipo de futbol; probablemente esté involucrado en Fuerzas Básicas, como ya algún día me lo había platicado, aunque eso también desde un ámbito directivo se puede hacer”.

Al recordar su breve gestión en el redil, Ordiales, ahora técnico de los Correcaminos, en el Ascenso MX, se mostró en desacuerdo con la idea del argentino de que un club grande puede operar sin directivos especialistas en gestión deportiva.

“Los todólogos no son especialistas a veces de nada y creo que cuando se es especialista de gran calidad, hay que aprovecharlo en lo que hace”, declaró.

“Me parece que la dirección deportiva, y lo digo abiertamente, es una administración y muchas más cosas que dirigir nada más, asesorar o corregir a un técnico”.

En febrero, Almeyda dijo que, aunque no fue su decisión despedir a Ordiales, para él no era necesaria la figura de director deportivo en las Chivas, mucho menos alguien que le diera opiniones del equipo.

“Eso es algo hasta incómodo para un entrenador”, dijo Almeyda, para Fox Sports. “¿De qué me sirve tener a un asesor o un director deportivo que me venga a dar ideas futbolísticas, si no me están creyendo en la idea que tengo con el grupo?”.

El técnico dejó claro que sus principales asesores son sus auxiliares.

“Tampoco soporto que me cuestionen todo el tiempo”, agregó Almeyda.

“Nosotros estudiamos y nos matamos; mis compañeros leen, estudian, ven imágenes como para que venga otro a darnos su idea. ¿Entonces quiere decir que no confían en nosotros o no somos capaces?”.

Aunque Ordiales dijo haber trabajado siempre en armonía con el “Pelado” en siete meses en el cargo, se mostró sorprendido de saber lo que Almeyda piensa del puesto.

“Es una opinión que tiene Matías, pero en lo personal, que he desarrollado las dos profesiones, en su momento me ha ayudado mucho el trabajo de un director deportivo o un presidente deportivo cuando he sido un entrenador”, comentó.

“La función de un director, presidente o vicepresidente deportivo es la misma: velar por los intereses deportivos de la institución y el entrenador respalda esos intereses con un buen trabajo. El director deportivo, junto al consejo o los dueños, va formando las directrices. No decide qué jugadores meter o con cuáles jugar, podrá platicarlo, analizarlo y tener una visión, pero no decidirlos. De hecho, los entrenadores son contratados por los directores deportivos para ejecutar la visión de trabajo”.

>>¿Crees que llegaste a ser incómodo en algún momento en las Chivas?

“Probablemente para alguien y no sé quién. A lo mejor alguien externo, no necesariamente interno, pero en el seno nunca tuve un problema con nadie. Siempre estuve dispuesto a sumar con el cuerpo técnico y encontré algo recíproco de ellos”.

>>¿Volverías a trabajar con Matías Almeyda en el futuro?

“Con Matías estuve trabajando muy a gusto en realidad. Probablemente después de escuchar que nunca trabajaría con un director deportivo o que no entendía el fin último, pues sí, creo que sería ya muy difícil.

“Cuando salí tuve de él un mensaje muy agradable, en el que me externaba lo padre que había sido trabajar juntos y con esa idea me quedé. Le contesté lo mismo. Con aquella persona seguro que sí trabajaría. Con el profesional que quizá tiene otra opinión del tema, a lo mejor ya no”.