En cualquier elección interna y constitucional los partidos saben cómo empieza pero no qué van a encontrar y menos cuál será el final, por lo que todo el trayecto es un riesgo, una aventura de la que saldrán bien librados si saben detectar a tiempo los errores y corregirlos.
En poco más de veinte semanas se conocerán los nombres de los precandidatos a los distintos cargos que estarán en juego en las elecciones de 2016, sin embargo, a estas alturas empiezan a subir los decibeles en cada organismo, ya que son demasiados los que se creen con derecho de aparecer en las boletas.
Justo en esta etapa es cuando se conoce el temple de los dirigentes para evitar que las pasiones se salgan de control. Es benéfico que se aireen los propósitos que cada quien tenga, pero siempre en los límites de respeto hacia los demás, por lo que si alguien supone que tiene mejores entorchados y por eso puede salirse de cauce entonces que reciba una reprimenda y si es el caso que se le aplique la disciplina estatutaria.
Por ser los partidos que obtienen más votos –que en número es muy elevado para los militantes que dicen tener–, el PRI y el PAN ocupan más la atención de los ciudadanos, de ahí que todos sus movimientos son observados y analizados, lo que por naturaleza obligaría a que sean prudentes en cada uno de sus actos, entre ellos las declaraciones que hacen, teniendo en cuenta que aquello que en su momento se tomó como una ingeniosidad puede ser utilizado en su contra o de lo que representa.
Como ocurre cada seis años, Aguascalientes está en camino de elegir gobernador, alcaldes y diputados locales, lo que despierta el interés de merodear la estación, de saludar a los amigos y conocidos, aun cuando ni siquiera hay visos que esté próximo a integrarse el tren de la ilusión.
La nominación de precandidatos es la primera etapa, que hay quien considere como de trámite, no obstante es de la mayor importancia, porque de ahí surgirán los candidatos que buscarán triunfar en la jornada constitucional y si hubo dados cargados, como algunas veces se acusa, serán campañas azarosas y con peligro de que las torpedeen sus mismos correligionarios.
Aunque toda la atención se centra en la figura del postulante a gobernador, se debe tener extremo cuidado con los que van por las alcaldías y diputaciones, ya que un mal nombramiento puede ser determinante a la hora de contabilizar los sufragios.
Hay que tener presente lo que está en juego para los partidos, no sólo a nivel local sino nacional, toda vez que al año próximo habrá elecciones para gobernador en 12 estados: Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, Puebla y Zacatecas, además Nayarit y Coahuila en 2017.
Medio país cambiará de mandatario estatal, una especie de refrigerio para la “grande” de 2018.
Por lo anterior debe haber esmero a la hora de elegir al abanderado al gobierno, ante todo escuchar la voz de los militantes y de la sociedad en general, y lo mismo cabe para los otros puestos, evitándose caer en el error de que sean los grupos quienes lo hagan, porque a la hora del traspié será demasiado tarde y nadie aceptará la paternidad de lo sucedido.
En cada organismo están los que tienen ascendiente dentro y fuera por lo que sería lógico que por ahí fuera la elección, tarea que le corresponde detectar a los directivos locales y nacionales para trabajar en ese sentido. De ninguna manera es una tarea fácil pero tampoco imposible, por lo que está en sus manos cumplir la tarea que le ofrezca al electorado una baraja de buenos aspirantes.

APRETARSE EL CINTURÓN

La forma más sencilla que encuentra el gobierno federal para anunciar que vienen tiempos difíciles es señalar que se apretará el cinturón, mediante un drástico ajuste al presupuesto, lo que se traduce que al reducir el gasto habrá menos obras y servicios, al mismo tiempo exhorta a los ciudadanos que hagan lo propio en su ámbito.
En estas condiciones, si hay menos financiamiento es natural que sin excepción todos los que reciben recursos públicos acepten una cantidad inferior, pero en la práctica no ocurre así, en virtud de que la balanza se inclina según sea quien la mueve, es el caso de los ocho partidos políticos con registro que en 2016 se repartirán 4 mil 31 millones de pesos.
La iniciativa de Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos de la Federación para el próximo año fiscal, que envió el presidente Enrique Peña Nieto a la Cámara de Diputados, se encuentra en proceso de estudio y serán ellos, los legisladores, quienes definan los montos que se destinarán a cada uno de los Tres Poderes de la Unión, a los organismos paraestatales y descentralizados y a los estados, al igual que a las instituciones y organismos que dependen o reciben un apoyo del gobierno.
Entre la montaña de dinero está la que obtendrá el Instituto Nacional Electoral, prevista en 15 mil 473 millones de pesos, según la solicitud que presentó ante la Secretaría de Hacienda y aprobada por el Consejo General en la sesión que tuvo lugar el 28 de agosto, cifra en la cual se incluye lo destinado a los partidos.
Ante las críticas que se han presentado por el monto que recibirán los partidos, el presidente del INE Lorenzo Córdova Vianello, consideró que habrá que abrir un debate público “amplio, serio, sin estridencias”, para definir el monto que se debe destinar a la política, pero ante todo tiene que cuidarse que, si eventualmente se determina disminuirlo, “la reducción no implique cerrar demasiado la llave de modo tal que orille a los partidos a recurrir a recursos de los que no queremos que se haga”.
Esa tesis, de evitar que la política se “contamine” con fondos ilícitos, es la que se ha enarbolado desde que se decidió que los impuestos mantengan a los partidos, lo que al paso del tiempo se ha convertido en el negocio más lucrativo en México, del que hoy vive cómodamente una casta de políticos de todos los niveles y de todos los colores, incluidos aquellos que juran que son los más honestos de este país.
Se le pide al pueblo sacrificios ante la situación económica internacional y el desplome del precio del petróleo y un dólar cada vez más caro, lo que motiva las rebajas en el gasto global del gobierno, pero hay quienes no están dispuestos a esa privación, porque entonces caerían en la tentación de aceptar recursos “indeseables”, según el punto de vista de Córdova Vianello.

CARRERA ALCISTA

Como reflejo de los problemas económicos que registra el país, la pieza de pan aumentará 50 centavos debido a que la harina de trigo y el azúcar elevaron su costo, por lo que la delegación en Aguascalientes de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora determinó hacerlo a partir de octubre. El presidente Eliazar Cruz Barba explicó que el azúcar aumentó en los últimos tres meses 40% y la harina 15%, por lo que de mantener los precios actuales irán a la descapitalización, máxime que un gran porcentaje de harina procede de Estados Unidos, Canadá y Rusia y se paga en dólares, por consiguiente al aumentar la divisa estadounidense eleva el costo.
Este tipo de aumento “hormiga” –de cincuenta centavos o un peso a cada producto– es el que más afecta la economía del hogar, ya que de pellizquito en pellizquito se compra menos, pero vaya, que eso lo resuelvan las familias, porque en otros niveles, donde les basta firmar de recibido tienen en sus manos millonarios recursos, como pasa con los partidos políticos.