Josemaría León Lara Díaz Torre

Más allá de la plática de sobremesa muy acostumbrada en las familias mexicanas, la crítica sin reflexión se vuelve vacía y se la lleva el viento, puesto que el manejo muchas veces irresponsable de una conversación por más relajada que esta sea puede tornarse en arma de dos filos.

Tal parece que los medios de comunicación tradicionales tanto en el ámbito nivel local como el nacional no han llegado a comprender, que en esta nueva era de las tecnologías de la información la población solemos enterarnos de lo que sucede en el mundo en tiempo real. Esta situación ha dado pie a que el consumo de contenidos en ocasiones no sea procesado en el tiempo y forma adecuados.

Somos los jóvenes los que somos más susceptibles a un bombardeo sin control de información, situación que puede llegar a vulnerar claramente la capacidad de generar un criterio de aquello de qué es lo que nos sirve y aquello lo que debe ser desechado; esto aunado a las corrientes postmodernas donde todo resulta fácil, donde no existen los límites y las consecuencias no existen.

Más allá de un discurso pretencioso donde el alardeo y los golpes de pecho pereciesen el motivo del mismo; tal parece que los jóvenes hemos dejado de pensar por nosotros mismos, al adecuarnos a seguir a lo que las tendencias dicten en ese momento. Resulta más fácil que alguien hable por uno mismo, que alguien decida por uno mismo, que alguien haga por uno mismo.

El espacio para el diálogo queda atrás y el punto medio entre el exceso y el defecto nos ha orillado a que todo sea un pensamiento radical, donde o todo es negro o todo es blanco pero no existe espacio para el gris. Ejemplos tenemos todos los días, siempre a favor y siempre en contra pero rara vez se tiene una charla más allá de ver quién verdaderamente tiene la razón y el porqué de ésta.

Un gran sector de la población habla que el Huracán Patricia fue todo un circo mediático donde se aprovechó para distraer al pueblo mexicano y aprovechar y legislar en materia de un aumento a la gasolina para el próximo año; en contra parte se habla de que fue un milagro que el fenómeno de la naturaleza no devastara tierras mexicanas a pesar del pronóstico.

Se habla por un lado que es un gasto innecesario haber traído a la Fórmula 1 a nuestro país habiendo necesidades mucho más grandes, cuando por otra parte se menciona la derrama económica que conlleva así como el posicionamiento global que dio a México durante el fin de semana pasado.

Qué si Felipe Calderón fue abucheado, que si le gritaron asesino y cosas peores estando en las tribunas en el Autódromo Hermanos Rodríguez, cuando otras personas aprovecharon para tomarse fotos con él su familia y hasta comentar la sencillez del ex presidente.

Que si la Corte dio un excelente paso en el amparar a cuatro personas para el uso recreativo de la mariguana abriendo las puertas a un país, cuando otros opinan que es una de las decisiones de corte progresista más ridícula de los últimos años viendo como es la realidad social del país.

Es obvio que las opiniones son divididas, siempre las han existido, sin embargo tal parece que la brecha para sanar las diferencias que existen en la sociedad mexicana probablemente a efecto de la falta de verdaderos liderazgos no se ve que vaya a cambiar pronto.

Gracias por su tiempo al leer la columna, valoro y agradezco sus comentarios al correo: jleonlaradiaztorre@gmail.com