Martín Banda
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.-  Rafael Báez, considerado como el mejor apoderado de toros en México, atraviesa por un trance difícil en su vida luego de perder la visión del ojo derecho.

A sus casi 90 años de edad que cumplirá el 24 de octubre próximo, “Don Rafa”, como se le conoce en el mundo taurino, fue sometido a una delicada operación en un hospital privado de Monterrey, del que ya fue dado de alta.

El origen de su padecimiento data de hace más de 10 años, cuando todavía toreaba Eloy Cavazos, a quien apoderó desde novillero hasta su retiro en el 2008.

“Esto viene de un salto y de un susto a la vez. En Apizaco, Tlaxcala, un toro cogió a Eloy y quise hacer el quite, pero no pude saltar, salí por el burladero y fue cuando sentí como una basurita en el ojo, pero en realidad fue que se me desprendió la retina.

“Al llegar a Monterrey mis compadres Pepe y Pedro Botello me recomendaron al doctor Figo Benavides. Yo no sabía que eso era otra cosa, me operó y me desgració la vida. Me operó no sé para qué y me cortó las cuerdas que van al cerebro y me dejó ciego y esto es consecuencia de aquello”, expresó el apoderado.

La semana pasada, Báez tuvo que ingresar de urgencia al hospital a consecuencia de que tres úlceras, provocadas por el medicamento que por casi 10 años se ha administrado para cuidar sus ojos, se le reventaron.

“Gracias a Dios y a los doctores de aquí de Monterrey ya me echaron para adelante, creo que ya vamos saliendo de esto. La he pasado crítica de verdad estos 10 años, con tantas cosas, tanto médico, tantas medicinas, lo último fue esto, perder el ojo totalmente”, dijo Báez.