Josemaría León Lara Díaz Torre

Me pregunto cuantas veces habré escuchado la expresión: ¡en México nunca pasa nada!; en realidad no lo sé, puesto que es tan recurrente que a mi parecer se ha convertido de cierto modo en un cliché. Supongo que el sintaxis de la misma se mal entiende puesto que en México a diario sí suceden cosas increíbles, lo que sucede es que la inmensa mayoría del tiempo, tales cosas suelen no acarrear consecuencias.

En algo podemos estar de acuerdo, y es que, nuestra patria está sumergida en una terrible crisis y que está mermando cada vez más la esperanza de los que habitamos en ella. Una crisis que abarca desde lo político hasta lo social, la cual aparenta tomar cada vez más fuerza y en contraparte nadie estamos haciendo nada por contrarrestarla.

El sábado pasado sucedió lo “imperdonable” para el gobierno actual, noticia que ha continuado con verdadera efervescencia y ha sido esa “pequeñísima” gota que está derramando el vaso. Increíble pero cierto, uno de los grandes logros de este sexenio se esfuma de la noche a la mañana casualmente cuando no había nadie de autoridad en territorio nacional para hacer frente a la crisis.

Un hecho que pareciera producto de la imaginación de un escritor de Hollywood, ha puesto al descubierto la corrupción e ineficiencia del sistema penitenciario mexicano; aunque el problema de fondo no lo veo en la fuga, ni en la opacidad de las autoridades si no en la actitud del pueblo de México.

La manera en que se percibe la realidad hoy en día se ha pervertido de tal manera, que se está perdiendo el fino equilibrio del orden natural intrínseco del ser humano para distinguir entre el bien y el mal. A diario somos bombardeados con una fuerte cantidad de información distorsionada que lo único que provoca es que cambiemos la percepción de nuestro entorno. El ejemplo más claro es, cómo se han puesto de moda en los últimos años las series de televisión sobre narcotraficantes; donde los narcos son los protagonistas y por ende se interpreta que son los “buenos” de la historia.

Por eso no me extraña que la población en vez de ver el gran problema que significa para el país la fuga del capo más poderoso de los últimos tiempos, lo satiricen haciendo una cantidad increíble de chistes y bromas acerca del hecho. El calificativo para todo lo que está pasando me parece que debería de ser: vergonzoso.

Tal vez nos encontremos con lo que llama el líder supremo de la “izquierda mexicana”, una cortina de humo y todo esto está sucediendo no por algo, si no para algo y la verdad es aun más oscura que lo que a simple vista podemos apreciar. Este tipo de cosas regularmente pasa de moda, la vida continúa y se suelen olvidar muchas cosas, lo curioso del asunto es que gracias a esa pérdida de memoria las respuestas nunca llegan.

Hace apenas unas semanas en varios estados de la República (incluyendo Aguascalientes) sufrimos un inesperado desabasto de combustible, situación que en su momento generó cierto nivel de psicosis en la sociedad pero que hoy ya quedó en el pasado; como era de esperarse hemos continuando con nuestro día a día, pero no han quedado claras las verdaderas razones de que se acabara la gasolina.

Adjudicar culpas está demás, los problemas tienen sus causas y sus consecuencias pero no olvidemos que también tienen sus causantes y a este nivel me parece que nos engloban a cada uno de manera colectiva por todo aquello que por hecho o por omisión estamos dejando de hacer por México.

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