Alberto Bortoni
Agencia Reforma

Volkswagen ofrece en México dos versiones de Polo; la versión que hemos podido probar ha sido la TSI, la versión más equipada del pequeño hatchback.
Lo más interesante de este modelo es su mecánica. Volkswagen utiliza un motor turbocargado para esta versión del Polo; un pequeño 1.2 litros de cuatro cilindros que genera 105 caballos de fuerza. Esta es exactamente la misma cifra que el motor de 1.6 de aspiración natural también usado en el Polo, pero en el turbo produce un poco más de torque, con el gran beneficio de que su potencia prácticamente no resulta afectada por la altura.
A diferencia de la versión normal, el TSI no tiene como opción la transmisión automática Tiptronic o la manual, sino que viene equipado con la transmisión DSG de doble embrague y siete velocidades. Es una transmisión avanzada, más eficiente que la transmisión manual, pues sigue teniendo un clutch de fricción, pero con más velocidades y tan cómoda como una automática, pues los embragues operan de forma automática.
Según Volkswagen se logran unos cuántos kilómetros más por litro con esta motorización, además de que seguramente será más rápida y ágil.
Pero el punto en contra es que se trata de un tren motriz eficiente pero caro, y la razón principal por lo que este Polo cueste 231 mil pesos; es decir, unos 30 mil pesos más que el Polo de aspiración natural, que en 198 mil pesos no podemos decir que sea muy económico. Además, los beneficios en rendimiento prácticamente desaparecen, pues esta versión requiere de gasolina premium, mientras que la versión de aspiración natural utiliza magna.
Evidentemente hay algunas diferencias adicionales en equipamiento. La versión TSI cuenta con control de tracción y control de estabilidad en materia de seguridad. El Polo normal se limita a frenos antibloqueo y bolsas de aire, que es el mínimo necesario en un coche moderno. Algunos otros detalles como rines diferentes y un volante con controles para el estéreo, forrado en piel para el TSI, pero difícilmente se justificará un 15 por ciento de sobreprecio.
Pero dejando de lado el precio, el auto tiene una agradable conducción. No es tremendamente rápido, pero se puede mover ágilmente en el tráfico, cosa que se logra fácilmente con la rápida respuesta de la transmisión y su pequeño tamaño.
La suspensión está calibrada para confort, así que, aunque también sea un turbo de inyección directa, este no es un GTI. Pero en ciudades como las de México esta no es una debilidad, sino una fortaleza, y es que no castiga mucho a los pasajeros. Puede lidiar con calles maltratadas sin gran problema.
Es difícil justificar el Polo TSI para México. Los beneficios en rendimiento podrían justificarse en mercados como el europeo, en donde las gasolinas son de alta calidad todas y el costo es normalmente alto. Quizá en el tema de emisiones el TSI será más amigable con el ambiente, pero el tema de emisiones todavía es un tema sensible en la industria.