Mayolo López
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 4-Nov .- Tras rendir protesta como presidenta del Tribunal Electoral federal, la Magistrada Yanine Otálora Malassis prometió ayer entregar cuentas claras y transparentes, así como mantener la estabilidad del sistema democrático y desahogar sentencias accesibles.
“Nuestras actuaciones serán siempre visibles ante todos, en el pleno respeto al principio de transparencia que rige el actuar de todo servidor público del Estado. Habremos de entregar cuentas claras y transparentes de los recursos asignados al Tribunal. La sociedad mexicana es particularmente exigente con la forma en que se emplean los recursos públicos pues se trata de bienes escasos”, expresó.
Egresada de la UNAM, la abogada llegó al pleno tras varias horas de deliberación con sus homólogos que a partir de ayer integrarán la tercera generación de la Sala Superior. Ella misma, por su calidad de magistrada decana, presidió la sesión en que se hizo la declaración formal de inicio de funciones de la nueva integración.
“Hemos sostenido ya diversas reuniones previas entre nosotros, razón por la cual, en base a lo que hemos platicado, determinando que este Tribunal lleve una gobernanza colegiada, someto a ustedes mi intención de postularme para presidir la Sala Superior de este Tribunal Electoral”, dijo antes de sugerir que su propuesta se sometiera a votación económica.
En una coyuntura marcada por el cuestionamiento a la reforma fast-track que permitió a cuatro de los siete juzgadores ampliar su periodo, la sesión se desahogó en apenas 15 minutos.
Los magistrados Mónica Aralí Soto Fregoso, Felipe de la Mata Pizaña, Felipe Alfredo Fuentes Barrera, Indalfer Infante, Reyes Rodríguez y José Luis Vargas levantaron el brazo para ofrecer su voto aprobatorio.
Otálora Malassis es doctora en Ciencias Políticas por la Universidad de la Sorbona con mención honorífica.
Fue titular de la Defensoría Pública Electoral para los Pueblos y Comunidades Indígenas del Tribunal Electoral y magistrada de la Sala Regional Ciudad de México.
Por lo pronto, dijo que asumía el compromiso con la defensa de los derechos políticos y la justicia bajo la perspectiva de considerar las necesidades de una sociedad pluricultural y democrática.
“Uno de nuestros objetivos será el de resolver las controversias que se someten a nuestra jurisdicción de manera justa y legal, con mesura, prudencia y sentido común, y dictar sentencias accesibles a todos.
“En efecto, la única manera de acercar la justicia a los ciudadanos y permitir que ésta deje de ser nebulosa, reside en sentencias claras, breves, razonadas y fundadas”, planteó.
El Tribunal, prometió, estará preparado para cumplir con su función de brindar estabilidad y racionalidad al sistema democrático, mediante la resolución de las controversias conforme criterios estrictamente jurídicos.