Por: Jesús Alejandro Aizpuru Zacarías

En un mundo nihilistaEn aproximadamente 22 días darán inicio las campañas, los partidos políticos ya cuentan con candidatos, los cuales, buscarán ganarse las simpatías del electorado a través de sus propuestas, momento idóneo para preguntarnos ¿a dónde nos quieren llevar? ¿tendrán un rumbo definido? ¿tienen un plan de gobierno y una visión de estado? o bien ¿buscarán ganar la elección y una vez electos se pondrán a trabajar en su plan de gobierno?.

Estas interrogantes surgen después de analizar las precampañas, en las cuales pude darme cuenta que son pocas y pocos, las y los candidatos que cuentan con una visión de estado clara y definida, por el contrario, constatamos que muchos candidatos manejan su campaña en base a ocurrencias, algo verdaderamente lamentable.

Como ciudadanos (al menos en teoría) deberíamos estar atentos a la viabilidad de las propuestas, ser críticos y de forma responsable ponderar aquellas propuestas que mayor beneficio como sociedad nos traerán, en ese sentido, aquellos candidatos que carecen de un plan de gobierno y una visión de estado clara, no serían una opción para gobernarnos, sin embargo, en el ámbito de la realidad las cosas son distintas. Los candidatos sin propuesta, sin rumbo y sin plan de acción muchas veces ganan elecciones en virtud de que son sumamente populares, a la mayoría de la ciudadanía poco o nada le importa si cuentan o no con un verdadero plan de gobierno, y a estos candidatos, lo único que les importa es llegar al poder, y una vez en la silla, gobernar a través de ocurrencias.

A pesar de que la contienda electoral aun no comienza, se puede observar que algunos aspirantes carecen de un plan de gobierno, esto es evidente al momento de ver que sus campañas atienden única y exclusivamente a reaccionar respecto a las propuestas que la o el contrincante pone sobre la mesa, es decir, este tipo de candidatos no cuentan con una propuesta propia, simple y sencillamente copian el discurso de su contrincante e intentan mejorar la oferta para el electorado.

Más allá de buscar ser una opción de gobierno que atienda a la problemática que se vive, este tipo de candidatos, parece que salen a las calles a recolectar selfies, a repetir un slogan y a desacreditar a la oponente, endulzan el oído del electorado a través de ocurrencias populistas, adaptan discursivamente su paquete básico de propuestas, y cuando la oponente presenta una línea de acción focalizada, ellos la copian e intentan mejorarla de una forma simplista tratando de complacer al sector objetivo.

Las campañas deben ser de propuestas, de participación ciudadana, de encuentro, a través de las cuales, se presenten alternativas reales de solución a las demandas ciudadanas.

Estoy seguro que no soy el único que le gustaría conocer si las y los candidatos de los diferentes institutos políticos cuentan o al menos están trabajando en un plan de gobierno. Los votantes tenemos la obligación de conocer las opciones y los proyectos de gobierno a efecto de estar en las condiciones para elegir a aquella o aquel que mejor satisfaga nuestras necesidades. En la medida que como ciudadanos exijamos mejores propuestas, el nivel de las campañas mejorará, las y los candidatos tendrán que trabajar en planes de gobierno a efecto de poder ofrecer a la ciudadanía mejores opciones, dando como resultado mejores administraciones y dejando a un lado los gobiernos de las ocurrencias.

Como es costumbre, agradezco el favor de su lectura, y los espero una vez más, la próxima semana.