Paloma Villanueva
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- ¿Qué hace cuando nota que tiene los ojos rojos? ¿Va a la farmacia y pide que le recomienden unas gotas o compra las que anuncian en la televisión? Médicos oftalmólogos advierten que ambas son malas opciones.
Stephanie Voorduin, jefa del Departamento de Enfermedades Inflamatorias Oculares del Hospital Nuestra Señora de la Luz, explica que el ojo rojo es como la fiebre: un signo de alarma que indica que algo anda mal.
“Puede ser algo leve, como conjuntivitis o que haya un cuerpo extraño en el ojo, pero también puede ser un dato de uveítis (inflamación de la capa media del ojo) o glaucoma.
“Es un signo absolutamente inespecífico, pero es un dato de alarma, por eso no debemos nada más ocultarlo, sino ir a la causa, y eso solamente se puede definir en una consulta con el oftalmólogo”, advierte.
La especialista explica que el ojo se pone rojo como consecuencia de la dilatación de los vasos sanguíneos y al utilizar gotas oftálmicas con sustancias vasoconstrictoras, los vasos vuelven a su estado normal.
“El vaso se constriñe, se hace delgadito, y eso quita el aspecto rojo, pero estas gotas provocan un efecto de rebote. Entonces, al principio es suficiente con una gota, pero después se necesitan tres, después cinco, y el ojo rojo se vuelve recurrente porque no se está atacando el problema de fondo”, señala.
El problema puede ser mucho más grave cuando se utilizan gotas oftálmicas con cortisona o esteroides, que se venden sin receta y suelen ser recomendadas por el farmacéutico para tratar ojo rojo, ardor y comezón.
Tito Ramírez, director del Instituto de Oftalmología Conde de Valenciana, advierte que hay pacientes que abusan de este medicamento sin saber que están poniendo en riesgo sus ojos.
“La cortisona provoca un depósito de sustancias en la red trabecular, que es el drenaje por donde se va el humor acuoso, y, al estrecharse el drenaje, comienza a haber un aumento de la presión intraocular.
“Esto es muy peligroso porque, cuando la presión intraocular está por encima de los niveles normales, el nervio óptico se daña, y esto va reduciendo el campo de visión de manera irreversible, lo que llamamos glaucoma”, describe el oftalmólogo.
Sin embargo, el uso de gotas con esteroides no es el único factor de riesgo para desarrollar glaucoma, aclara: también intervienen factores como la edad (ser mayor de 60 años), tener historia familiar de glaucoma, tener miopía o padecer diabetes.
El “Estudio Epidemiológico de Glaucoma en Población Mexicana”, publicado en la Revista Mexicana de Oftalmología en 2010, reporta que, del total de casos de glaucoma, el 5.7 por ciento corresponde a glaucoma secundario (donde se consideran los casos provocados por uso de esteroides).
“La cortisona es riesgosa cuando se abusa de ella, pero bajo el control del oftalmólogo es un excelente antiinflamatorio”, subraya Ramírez.