Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

¿Qué es un modelo? Es un ejemplo ideal a seguir o es lo que se reproduce haciendo lo que en él se establecen como reglas. Entonces, el nuevo modelo educativo que el Secretario de Educación presentó, la semana pasada, es una pauta que los responsables del proceso educativo debemos seguir, en el diario quehacer, para lograr la mejor formación de los niños y jóvenes de México. En la inteligencia que, de acuerdo con el señor Secretario, hay apertura para que educadores, expertos, representantes de instituciones y organismos, padres de familia y todos los interesados en la educación hagan las sugerencias pertinentes para adecuarlo y enriquecerlo.
¿Era necesario un nuevo modelo educativo? Sí; porque sorprende comprobar que el viejo modelo educativo, que aún impera en gran parte del Sistema Educativo, data de 1921 fecha en que se fundó la Secretaría de Educación Pública (SEP) y cuando la inmensa mayoría de la población era rural y el 80 % era analfabeta. En aquel entonces, después de las turbulencias de la Revolución Mexicana, el Estado se propuso la tarea de consolidar a nuestra nación, sentar los cimientos de un país independiente, revolucionario, y que sus habitantes tuvieran la idea de pertenecer a una misma patria y a la misma historia; para ello habría que alfabetizar a la población. Y la educación pública sería la encargada de cristalizar esos ideales, así como los principios filosóficos y los fines humanistas del Artículo 3º. Constitucional. Muy a pesar de que la Carta Magna de 1917 postulaba que la base fundamental del sistema democrático era el municipio libre, el Gobierno Federal centralizó la educación para poder otorgar los servicios en todo el país, toda vez que los municipios carecían de recursos financieros para instalar escuelas y contratar maestros. De esta centralización educativa surgió el modelo vertical que tuvo y aún tiene el sustento en lo prescriptivo y administrativo, entre otros enfoques. El modelo vertical es prescriptivo porque las políticas educativas, los planes y programas de estudio, los programas adicionales de fortalecimiento, las reglas de operación y todas las demás indicaciones para los servicios educativos, se dictan desde el centro; y estos ordenamientos pasan en cascada a los estados, municipios, zonas de supervisión, direcciones de las escuelas y a los maestros para que cobren realidad en el salón de clases. Y lo administrativo parte del supuesto que hay una sola fórmula para organizar y llevar a cabo la gestión de todas las escuelas del país; que los mismos principios y lineamientos sirven para hacerlas efectivas; independientemente que cada escuela tiene su propia situación geográfica, económica, cultural y social; así como sus propias circunstancias, necesidades y problemas. De esta forma, el enfoque administrativo reduce la función de la autoridad y de la supervisión en vigilar que las escuelas cumplan las tareas y las normas que han sido fijadas a nivel federal; generando vicios como darle prioridad a la burocracia en detrimento de lo académico; sobreponiendo unas tareas de otras; gastando el tiempo escolar en cosas que no son para aprendizajes; desembocando en la ineficiencia de los servicios y provocando frustraciones entre los integrantes de la comunidad escolar. En 1992, se hizo un intento por transformar el verticalismo con la descentralización educativa; sin embargo, los estados no fueron capaces de llevar a sus últimas consecuencias el propósito, por lo que el modelo vertical sigue vigente en el sistema escolar. Pero habrá que decir y reconocer, la gran aportación de este modelo vertical ha sido la construcción de un Sistema Educativo capaz de atender hoy el 100 % de la demanda de educación primaria, el 98 % de secundaria, cerca del 90 % de preescolar y más del 75 % de la educación media superior; en comparación al 10 % de la educación primaria que se atendía en 1921. Aunque pareciera que este modelo puso énfasis únicamente en lo cuantitativo, importa subrayar que hubo grandes esfuerzos por elevar la calidad educativa a través de Congresos Pedagógicos, revisión y transformación de planes y programas de estudio, intercambio de experiencias pedagógicas y una serie de proyectos que ameritados maestros mexicanos desarrollaron a lo largo y ancho del territorio nacional; siendo reconocida y admirado nuestra educación a nivel mundial; pero, paradójicamente, por el enfoque administrativo del propio modelo, en las últimas décadas la calidad fue languideciendo.
Por lo anterior, y con el fin de dar mayor impulso a la calidad, la SEP ha presentado el nuevo modelo educativo que analizaremos próximamente.