Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

En el escrito anterior subrayamos que el viejo modelo educativo es vertical, pone mayor énfasis en la prescripción (recetas educativas) y en el manejo burocrático del trabajo escolar, en detrimento del avance académico. Si en tiempos pasados se justificó este modelo, hoy los tiempos han cambiado, la modernidad plantea otras exigencias, ahora la calidad de la educación es prioridad para los educandos con el fin de que puedan enfrentar con éxito los retos de la vida presente y del futuro. Por tanto, es necesario pensar en un nuevo modelo educativo que supere distorsiones y vicios imperantes, que reoriente el proceso educativo hacia una mejora continua. Con estos propósitos, la Secretaría de Educación ha puesto en la mesa de las discusiones el nuevo modelo para su análisis, para sugerir adecuaciones, cambios y aportaciones que lo enriquezcan. ¿Por dónde empezar su análisis? En nuestro caso iniciaremos por los tres ejes centrales que se destacan en su parte pedagógica: la Escuela al Centro, el planteamiento curricular y la formación y desarrollo profesional docente.

¿Qué implica poner la Escuela al Centro del sistema educativo? Implica transformar la cultura escolar para que, ahora, lo pedagógico ocupe la parte preponderante en el quehacer educativo y para ello, entre otras cosas, es necesario que la gestión administrativa transite hacia la gestión de aprendizajes; que el esfuerzo individual y aislado pase al trabajo colaborativo y colegiado; que el desarrollo de actividades casuales o de imprevistos ahora sea mediante rutas de mejora, con base en la planeación estratégica, que responda a las necesidades de la escuela y del contexto socioeconómico y cultural de las familias del lugar donde se ubica el plantel; que en lugar de planear para  la memorización de conocimientos se diseñe y aplique planeación didáctica argumentada que desarrolle capacidades de análisis, razonamiento lógico, argumentación, pensamiento  crítico y creativo, también solución de problemas reales; que en lugar de exámenes para la calificación cuantitativa se evalúe para la mejora continua de la educación; que en lugar de perder tiempo escolar en actividades extra clase se aproveche el tiempo al máximo  en aprendizajes profundos; en fin, se necesita renovar la escuela, fortalecer su organización interna, que cuente con recursos, infraestructura, equipamiento, plantilla completa de docentes, acompañamiento pedagógico y servicios que conviertan a las aulas en verdaderos espacios de aprendizaje; pero, sobre todo, que ya no se esperen recetas del exterior, sino que sean los consejos técnicos los que al interior de cada escuela tomen las decisiones de qué y cómo enseñar, de manera que los aprendizajes respondan a la necesidades reales de los alumnos.

Y para que de la escuela singular emerja la calidad y la mejora continua, se requiere, invariablemente, el liderazgo del director: un director dispuesto a cambiar su actual función administrativa para ahora ser el primero y el más comprometido con la calidad educativa de la escuela; el más interesado en investigar; capaz de motivar, facilitar y estimular el proceso de mejoramiento de la educación entre los docentes y los padres de familia; competente para promover el eficaz funcionamiento del consejo técnico escolar hacia la mejora de aprendizajes; el que busque formas para que los docentes sientan orgullo de su trabajo; el que impulse la definición y operación de la autonomía escolar y de la autonomía curricular; el que acompañe y oriente la transformación pedagógica de los docentes a su cargo; el que propicie y mantenga un agradable ambiente laboral en la escuela. Pero, a su vez, el director necesita apoyo técnico-pedagógico del supervisor; de un supervisor cuyo encargo funciona como observador formativo, que identifica las fortalezas y las áreas de oportunidad de las escuelas y de los salones de clase, y con base en las observaciones, brinda orientaciones pedagógicas y retroalimentación con rigor técnico como profesionalismo la transformación de la práctica docente.

Si estos cambios se dan en el terreno de los hechos y cada instancia cumple sus nuevas encomiendas, estaremos ante la gran posibilidad que de la Escuela al Centro surja la calidad educativa. Y, ¿cuál es la responsabilidad de la autoridad educativa estatal en este orden de cosas? Su responsabilidad primordial es brindar, a los directores y supervisores, apoyos, asesorías y acompañamientos especializados, para la transformación de sus funciones, acordes con los propósitos de la Escuela al Centro; sin estos apoyos se corre el riesgo de seguir igual o peor y el nuevo modelo educativo empezaría su fracaso.