Itzel Vargas Rodríguez

Facebook nos insertó en la era de los “likes” en las redes sociales, sin embargo, desde siempre algo quedaba hueco, como un faltante. Por ejemplo, ante alguna publicación que no nos gustara, nos causara molestia o incluso indignación, era imposible ponerle “Me Gusta” porque era contradictorio, y entonces los comentarios se volvieron una forma de descargar la furia interior que no permitía colocarse de inicio.
Pero justo ayer, Facebook lo hizo de nuevo. Ante la falta de un “No Me Gusta” implementó emoticones. Estos se refieren a: “Me encanta”, “Me Divierte”, “Me asombra”, “Me entristece” o “Me enfada” y como juguetito nuevo ha sido un rotundo éxito.
Ahora, cualquier publicación muestra las tres primeras reacciones que tengan y en orden de preferencia. Por ejemplo, Proceso publicó una nota sobre una tragedia de homicidios en Michoacán y eso provocó en primer lugar mucho enojo, luego tristeza y luego likes.
Playground por su parte, publicó un video sobre los grupos indígenas que aún sobreviven en el Amazonas, y provocó muchos likes, asombro y “Me encanta” con corazones.
Interesante porque ahora las dinámicas de estrategias en redes sociales, también deben modificar con ello. La lucha de marketing y posicionamiento ya no es por lograr “likes” sino por lograr “reacciones” y de preferencia, que sean positivas.
Esto es un pequeño problema para los organismos que no gozan de mucha credibilidad social, como muchas instituciones públicas, gobiernos y claro, los mismos políticos.
Por mera curiosidad, visité ayer páginas de la red social Facebook de varios políticos mexicanos, entre ellos, el actual Presidente, y es curioso cómo con la nueva modalidad de “reacciones”, prácticamente en la totalidad de los nuevos posts hay un “Me enfada” en los tres principales emoticones. Esto quiere decir, que la medición del ánimo que provocan las publicaciones es cada vez más exacto y por ende, se debieran de implementar nuevas estrategias de comunicación que permitan cambiar esos ánimos hacia unos más positivos.
Desde el punto de vista del usuario es un gran avance. Desde el punto de vista de la comunicación de las instituciones en redes sociales, en un gran reto.
Lograr ahora un “Me enfada” en una publicación puede servir, incluso, de referente de influencia política en la sociedad, y también de percepción pública.
Ojalá que en los tiempos electorales esta modalidad no sea empleada con ejércitos de personas que busquen demeritar labores en los candidatos contrincantes, aunque eso, sin ser pitonisos, es algo que eminentemente se va a dar, aunque finalmente no abone en nada al ejercicio democrático y de debate.
Más que nunca, debe haber planeación antes de publicar cualquier cosa, porque el ánimo de la gente se va a dar a notar más fuertemente en las plataformas de redes sociales. Veremos cómo evoluciona e impacta esta nueva modalidad en las figuras públicas.
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