Por: Octavio Díaz García de León

@octaviodiazg

 

El PRI cambia de dirigencia después de unas elecciones intermedias que le fueron favorables. El presidente Peña, primero dio señales de que iba a nombrar como presidente de ese partido a su Jefe de la Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño, quizá su más cercano operador político, pero con poca militancia. Al final se decidió por Manlio Fabio Beltrones.

Se supone que hay un proceso de elección interno pero es puro formalismo derivado de la costumbre del PRI de no reconocer que en ese partido quien toma esas decisiones es el Presidente de la República y más ahora que ya se acabó la “sana distancia”.

En la decisión del presidente Peña para designar al presidente del PRI, pudieron pesar estas consideraciones a favor de Beltrones:

  • Logró descarrilar todas las reformas políticas de importancia que impulsaron los gobiernos panistas, con lo que logró fijar en el imaginario público que el PAN no sabía gobernar.
  • Su oposición y continuo ataque a los gobiernos del PAN posicionaron a su partido como una alternativa viable para el regreso del PRI al poder.
  • A pesar de haber manifestado su interés por ser candidato del PRI a la presidencia en 2012, prefirió dejar el camino abierto al presidente Peña. De haberse dividido el PRI como en 2006, quizá hubieran perdido. Es posible que el presidente Peña le deba en parte la presidencia a Beltrones.
  • Fue un factor muy importante para impulsar las reformas del presidente Peña a través del Pacto por México con el que tanto el PAN como el PRD dejaron de ser percibidos como una oposición real. Estos partidos quisieron apostar, responsable pero ingenuamente, al proyecto reformista del presidente Peña.
  • Logró hacer del PVEM un partido satélite del PRI (¿Quizá más bien un satélite suyo pero al servicio del PRI?) pudiendo colocar allí como figura destacada de ese partido, por ejemplo, a su yerno el senador Escudero y en Chiapas usar a ambos partidos para impulsar a sus allegados.

Pero Beltrones también tiene su lado negativo para el PRI. En un reportaje de The New York Times en 1997, el cual les valió el premio Pulitzer a sus autores, se mencionaban los vínculos del entonces gobernador Beltrones con el narcotráfico. O más recientemente el año pasado la politóloga Denise Dresser, entre otros, lo acusaban de pedir “moches” a cambio de presupuesto para municipios. También se le vincula como dueño de casinos a través de prestanombres y finalmente su polémica presencia en Tijuana a las pocas horas del asesinato del entonces candidato del PRI, Luis Donaldo Colosio, en donde tuvo oportunidad de interrogar al asesino aunque oficialmente no tenía facultades para hacerlo pues era gobernador de Sonora.

¿Qué hizo finalmente que el fiel de la balanza favoreciera a Beltrones? Si el presidente lo pensó como un mecanismo para evitar que Beltrones fuera el próximo candidato del PRI, le dejó abierta la puerta para que este impulse a su propio candidato para las próximas elecciones presidenciales. ¿Prefirió apostarle a la experiencia más que a la lealtad?

Si el presidente Peña no pudo o no quiso nombrar a una persona cercana en el primer puesto del PRI, donde sí lo hizo de manera muy transparente fue en el caso de la próxima secretaria general, la Lic. Carolina Monroy del Mazo. Hay quienes dicen que es prima del presidente pero no es así. Quizá sean parientes lejanos. Pero la cercanía es innegable. Oriunda de Atlacomulco, la Lic. Monroy es un poco mayor que el presidente. Es posible que hayan sido amigos en la infancia y hayan ido a las mismas escuelas; después de todo Atlacomulco era y sigue siendo pequeño. La Lic. Monroy es sobrina del finado C.P. Juan Monroy Pérez secretario general de gobierno del Estado de México (EDOMEX) en el sexenio del Dr. Jorge Jiménez Cantú y quien luego se hizo próspero empresario inmobiliario en Metepec y Toluca. También es sobrina del Lic. Mayolo del Mazo, político y empresario de Atlacomulco quien es primo político del Lic. Alfredo del Mazo González.

Diversos analistas han dicho que la Lic. Monroy fue impulsada por el Lic. Del Mazo. Creo que Carolina Monroy siempre ha sido de las personas de confianza del presidente. En todo caso la sugerencia pudo venir del ex gobernador atlacomulquense Arturo Montiel quien probablemente tenga el vínculo político más cercano con el presidente Peña, pues a Montiel le debe Peña su carrera política. En sus inicios profesionales como contador, Montiel trabajó en las empresas de Juan Monroy, el tío de Carolina, y uno de los primeros trabajos del presidente Peña fue precisamente en esas empresas bajo el mando de Montiel. Si a eso le agregamos la gran amistad del presidente Peña con el esposo de la Lic. Monroy, Ernesto Nemer, quien es subsecretario en la SEDESOL, están claros los fuertes vínculos de amistad entre Carolina Monroy y el presidente Peña.

El presidente ha repetido esta fórmula en su gabinete: la experiencia a la cabeza y los afectos en segundo término. Por ejemplo, en Gobernación, con Osorio y Miranda; en Economía con Guajardo y Jacob; en Desarrollo Social, con Robles y Nemer; en Salud con Mercedes Juan y Marcela Velasco, etc. La fórmula para el PRI está completa. Falta ver si tiene éxito de cara al 2018.

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