Al mismo tiempo que aumenta la deserción en distintas círculos, principalmente religiosos, políticos, sindicales y sociales, que sin rubor alguno se pasan al bando contrario o fundan su propia comunidad, en el deporte se consolida el fervor por un equipo, portando vestimentas, colores y emblemas que los identifica y les permite participar en todos los actos que tengan lugar, lo cual en ocasiones rayan en el fanatismo.

Las batallas campales que se han vivido en los estadios y fuera de éstos, principalmente en el futbol, son motivo de interés para los estudiosos del comportamiento humano, que tratan de encontrar las razones para que llegue a tal grado la exacerbación y causen daño al “enemigo”, dejando un saldo de heridos y hasta fallecidos, sin que se logre una conclusión que oriente a las autoridades a evitar estos hechos.

El porqué hay un apego a los banderines encontraría su raíz en las religiones, que desde su origen daban (y dan) una sensación de unión, de solidaridad, de vínculo entre un grupo que piensa igual, lo que trasladado a cualquier deporte ha generado un culto por un uniforme que no aceptan que otro pueda ser mejor. Para el seguidor le resulta imposible irse a otro aún en las circunstancias más adversas y el mejor ejemplo se encuentra en México, con el Club Atlas de primera división, que hace 65 años obtuvo el único campeonato de liga. Cada torneo renace la esperanza de que “ahora sí” acabará el hechizo y al no ocurrir culpan a la directiva, al técnico, a los jugadores y a los árbitros, pero ahí están, fieles a una causa que motiva la chunga de los adversarios.

Contrario a ese sentimiento de pertenencia se encuentra en la política, que sin rubor alguno brincan de un lado a otro llegándose el caso que hay quienes han estado en tres o cuatro partidos. Por naturaleza estos saltimbanquis ambicionan vivir del presupuesto sin importar a quien sirven. Se convierten en exaltados defensores del amo en turno y son los que más despotrican contra los anteriores.

El antiguo adagio que “así como en la victoria, en la derrota hay que ser fieles” no es práctica común en los clanes políticos. Hay quienes al día siguiente de la jornada electoral abandonan el barco en espera que el vencedor les de una oportunidad y otros simplemente no vuelven a participar.

Además del egoísmo y procacidad de los que actúan así, los partidos deberían analizar el origen de esas actitudes, que tal vez se deba a la atención que se da a la militancia, muchas veces vista como una masa amorfa que sirve únicamente para votar, por lo que debería centrarse la atención en sus necesidades para ofrecerles una solución, evitando que líderes de manzana, colonia o comunidad rural la haga cambiar el voto.

Estudiar detenidamente qué motiva a un seguidor de un equipo a ser perseverante, a no variar en su forma de actuar, permitiría aplicarlo en el esquema partidista. Conocer las razones de estar presente aún en una situación desfavorable, ayudará a cambiar el estado de cosas, para ello requerirían dejar de lado el triunfalismo y enfocarse en lo verdaderamente trascendente, que es conservar y aumentar la membresía.

PAPA CALIENTE

Las condiciones en que se encuentran pensionados y jubilados del gobierno del estado y de los municipios de Aguascalientes debe ser motivo de preocupación de los candidatos, al ser el grupo de mayor marginación económica debido a las condiciones en que pasan a retiro.

Podría suponerse que los gobernantes, al ser guías y defensores de la sociedad, velarían por el bienestar de quienes han servido por 25, 30 o más años, pero no es así, ya que al terminar su tiempo laboral se reduce drásticamente el ingreso, que llega a ser 40% menos de lo que obtenían en servicio.

Los actuales diputados tuvieron la “brillante” idea de modificar la ley para que – según ellos – no hicieran trampa los que estuvieran cerca de recibir este derecho, ampliando el número de años previos a ello para que no pasaran a otra categoría. Como aves de paso que son, no recapacitaron que tuvieron en sus manos el cambio, pero en sentido favorable, esto es, que para efectos de la pensión se tomara en cuenta el total de lo que recibían y no como actualmente ocurre, que sólo se considera el salario base.

Es un problema que atañe por igual a quien vaya a ocupar la silla principal de palacio de gobierno como de los ayuntamientos, principalmente de los próximos diputados, ya que en ellos descansa realizar las reformas legales.

Hay empleados de este sector que a pesar de las dificultades físicas o de edad no tienen otra opción que acudir a trabajar. El sólo pensar las condiciones en que saldrán les horroriza, por ello se aferran a su puesto aún con la tirantez que hay de sus jefes para que se vayan.

Es un segmento que debe ser atendido por las autoridades que entrarán en funciones a finales de año. Es posible que encuentren resistencia de quienes administran el ISSSPEA, al afirmar que cambiar el régimen podría descapitalizar este organismo, pero para ello se puede incluir en el presupuesto una partida para ese fin, con lo que se les daría una vida digna a los ex burócratas.

Hacerlo no sería un acto de magnanimidad ni de benevolencia sino la justa retribución a los hombres y mujeres que en esta etapa tienen derecho a vivir sin sobresaltos.

POR DECRETO ES VIABLE

¡Cúmplase! y donde manda capitán el grumete sólo aprieta los dientes.

Las instituciones de salud de Aguascalientes (IMSS, ISSSTE y del gobierno del estado) trabajan a más del 100% de su capacidad, pero antes de que finalice el año tendrán que atender a todo tipo de pacientes, sean o no afiliados, como parte del Sistema Universal que está próximo a entrar en operación.

En teoría es una idea pensada para hacer creíble una atención más rápida, que supone reducir ostensiblemente el tiempo de espera, particularmente en cirugías y emergencias, sin embargo en la vida real será una carga para las instituciones, de por sí con un exceso de trabajo.

El Seguro Social tiene un incremento anual de afiliados, de 60,000 en promedio, entre trabajadores y sus familiares, por lo que difícilmente los pueden absorber los hospitales generales 1 y 2, la clínica ambulatoria y las unidades de medicina familiar. Ante ese exceso, el único recurso que queda cuando se trata de intervenciones quirúrgicas es diferirlas, condición que pone en riesgo la vida de quienes no tienen otra opción que esperar.

El ISSSTE avanza en la mejoría de los servicios, porque tiene una afiliación estable que permite programar las inversiones en infraestructura, pero no está exenta de ese tipo de dificultades ya que desde hace más de un año se ha prometido la creación de plazas para médicos y enfermeras y al no cumplirse tiene que trabajar con lo que hay, lo que significa un mayor volumen de trabajo para el personal asignado a cada área.

En cuanto a los centros estatales podrán optimizar una vez que entre en servicio el nuevo hospital Miguel Hidalgo, previsto para el próximo mes de noviembre, por lo que el Seguro Popular tendría la cobertura necesaria, aunque de acuerdo a lo que se anuncia pueden ser canalizados al IMSS o el ISSSTE cuando los hospitales federales o estatales no puedan hacerlo.

Si bien todo cabe en un jarrito, tratándose del sector salud debe haber los medios suficientes antes de poner en marcha un programa de tal envergadura, para evitar la saturación en los nosocomios, pero por lo que se observa hay que tomarlo con reserva la puesta en marcha.