no hay politicaPor: Itzel Vargas Rodríguez

¿A quién no le suenan familiares las frases “Es un complot”, “Aquél fue un Quinazo”, “Comes y te vas”? O incluso, aquellos términos que se van sociabilizando entre las masas con fines discursivos en la política y que llegan a ser rebuscados o confusos cuando no se conoce su denominación exacta como: Nuevo Plan económico, Sustentabilidad, Sostenible, Potencia mundial, transición democrática, Cruzada contra el hambre, Cruzada contra la pobreza, Guerra contra el crimen organizado, Estado de Derecho, Democratización de los medios o lealtad institucional.

Pues bien estos son sólo algunos ejemplos de cómo la política y su discurso se va impregnando en el quehacer social llenándolo de imágenes y símbolos, siendo una parte pequeña de la historia que se va escribiendo sobre la política en una sociedad determinada y su incidencia en la vida cotidiana.

Algo muy conocido es que la política es un enorme circo, con un escenario en donde temas, lugares, protagonistas, villanos y héroes salen a actuar y en donde, como en cualquier puesta a escena, todos formamos parte del protagonismo o bien, de la expectación, pero consciente o inconscientemente, todos participamos activamente en la actividad política.

La Política según la Real Academia de la Lengua Española se define como “el arte de gobernar a los pueblos” y “la actividad de los que rigen o aspiran a regir los asuntos públicos” y la Comunicación en su contraparte se encuentra como “Transmisión de señales mediante un código común al emisor y receptor”.

Hablar pues de la Comunicación Política, no es más que mencionar una extensión de la actividad política. Que, aunque ciertamente nos pudiera parecer un término elevado y hasta sofisticado, o bien que nos suene a “comunicar para mentir” en realidad es una apasionante rama que es esencial para organizar y mejorar la interlocución entre la ciudadanía y la política o en su caso, el gobierno. Incluso hay autores como Trente y Friedenberg que de forma reciamente ideológica se han aventado a mencionar que éste término hace referencia a aquellos “símbolos creados por los medios de comunicación para que la sociedad mantenga la conciencia de la existencia de las instituciones políticas, es decir, son las imágenes que ayudan a que el pueblo recuerde que se vota, que se controla al gobierno o que la Constitución funciona”.

El entramado simbólico que se ha generado en torno a la política es un constante proceso de comunicación, y para muestra tenemos como ejemplos la misma bandera, el himno, los edificios públicos, el escudo nacional, los colores, logo y lemas de los partidos políticos, la misma delimitación territorial de un país. En estos sencillos ejemplos vemos una constante relación entre estos dos elementos: comunicación y política.

Así que, ¿Cómo se puede analizar desde este ámbito los diferentes acontecimientos sociales, locales, nacionales e internacionales, pasados y recientes de la política que nos han impactado en nuestras vidas diarias, marcando a su vez historia?

Eso lo iremos descubriendo semana a semana en esta columna. Bienvenidos a La Escuela de la Persuasión.

itzelvargasrdz@gmail.com / @itzelvargasrdz