Pese a las múltiples demandas de mayor vigilancia, en el fraccionamiento Real del Sol se consumó el enésimo robo domiciliario. Este es uno de los múltiples sectores considerados como puntos rojos pero no porque los vecinos sean conflictivos, sino por la incontenible ola de robos en casas-habitación.
Como ya es del dominio público, la situación ha orillado a los mismos vecinos a organizarse para cuidarse las espaldas unos a otros. La policía informa que también han reforzado vigilancia, sin embargo, los robos continúan.
En lo que parece ser el caso más reciente, atracaron una vivienda ubicada en calle La Soledad. La familia que habita dicho domicilio salió de vacaciones. Obvio, no sin antes asegurarse de dejar todos los accesos debidamente cerrados.
Durante algunos días la casa permaneció sola, en tanto que sus moradores disfrutaban del merecido y necesario descanso. Circunstancia que fue aprovechada por algunos de los múltiples ladrones que operan en zona oriente y en sí, en toda la ciudad.
Se dieron cuenta de que la finca estaba sola y se las ingeniaron para abrir e ingresar. Luego, sacaron cuanto pudieron. Aparatos, muebles, objetos. Es evidente que se llevaron el botín en bicicleta o triciclo. Son rateros que se desplazaban a bordo de camionetas o automóviles.
En este caso los vecinos no se percataron del robo. La policía, tampoco. El pasado fin de semana regresó la familia de vacaciones y se encontraron con la nada grata sorpresa. Su casa presentaba daños; lo que les dejaron, estaba en completo desorden y además les faltaban casi todas las pertenencias. Sólo la persona que ha sido víctima de robo domiciliario puede empatizar con esta familia; es decir, saber lo que estaban experimentando en ese momento. Una combinación de tristeza, coraje, impotencia y decepción.
Luego de realizar el inicial inventario de lo que les robaron, se trasladaron ante el ministerio para interponer la formal denuncia en contra de quien resulte responsable.