Jorge Alberto García
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.- Para bajar de peso también hay que “bajarle” a los pensamientos negativos: éstos pueden sabotear el proceso de adelgazar.
La coach nutricional Elsa Sada comenta que las ideas que se tienen acerca de ciertos alimentos tienen un gran impacto sobre el bienestar de la persona, y de hecho son tan importantes como la propia alimentación.
“La mayoría quiere saber qué debe comer para perder peso, y aunque yo les diga exactamente qué comer y la persona intente seguir al pie de la letra el régimen de alimentación, de nada sirve si su actitud es negativa o no están convencidos, porque abandonarán el tratamiento, por eso las dietas no funcionan”, subraya.
Casi el 98 por ciento de las personas que intentan una dieta fracasa, dice la especialista, quien posee una maestría en nutrición y dietética por la Universidad de León en España.
“Después de cinco años de empezar un régimen alimenticio, al menos el 50 por ciento ya recuperó su peso y el 40 por ciento aumentó aún más de peso; lejos de ayudar, las dietas empeoran la situación”, enfatiza.
“Su obsesión es con su sobrepeso, pero ése no es el problema, es la consecuencia del problema”.
El verdadero dilema, insiste, está en la manera de pensar. Un ejemplo de esto es que un mismo platillo, como una pasta cremosa con camarones y ensalada, puede ser visto de formas muy distintas por dos personas.
“Alguien que desea adelgazar pensará que es engordativo por la grasa y la pasta, cuando en realidad no lo son si las porciones son adecuadas”, expone.
“En cambio, si es un atleta, verá el platillo como nutrientes necesarios para su recuperación y observará en las verduras, proteínas y carbohidratos útiles para su rendimiento y competencia”.
Otro paradigma popularmente aceptado es que consumir verduras es molesto.
“Las personas fracasan porque dirigen su atención en el esfuerzo, en lo aburrido que es comerlas, en el sacrificio que es dejar de comer lo que les gusta”, añade la coach nutricional.
“Debemos hacer conciencia de cómo pensamos, para enfocar nuestra atención en los aspectos positivos y en los beneficios que brinda la alimentación sana”, sugiere.
Ayuda más pensar: “Como quiero perder peso, encontraré la forma de hacerlo”, que creer: “Qué difícil es comer sano”, señala.
Para Sada, algunas personas no son conscientes, o no quieren darse cuenta de estas ideas que los sabotean, y la manera de cambiarlos es con un trabajo interno personal.
“A algunos se les dificulta hacer afirmaciones positivas porque arrastran desde su infancia ideas nocivas para su salud, pero pueden aprender a hacerlo, sólo tienen que entrar en contacto consigo mismos, para ir moldeando sus pensamientos”, dice.
La coach nutricional invita a explorar y buscar cambiar estas ideas dañinas, para así transformar la relación que tienen con los alimentos, generando un estilo de vida saludable, sin tener que hacer una dieta.