Necesario que los gobiernos tomen medidas y previsiones para que no se intensifique la edificación de viviendas en la zona poniente de la ciudad, sobre todo de aquellas que no se sujetan al programa de Desarrollo Urbano y menos si no respetan las zonas de reserva ecológica, consideró el delegado de la Sedatu, Isidoro Armendáriz García.

En tal sentido, el funcionario federal destacó que la filosofía de la Sedatu es que justamente en este tipo de zonas contiguas a las ciudades sea preservada la vocación agrícola de la tierra.

“Tenemos alrededor del municipio de Aguascalientes una gran riqueza en su superficie, en sus tierras para que se siga explotando la actividad agrícola y que no se siembren casas”.

Ante tal situación, Isidoro Armendáriz puntualizó que el Gobierno Federal le apuesta a una política nacional en materia de desarrollo urbano y vivienda mediante la densificación, aprovechando todos los espacios baldíos ociosos que se tienen en el corazón de la ciudad y en las zonas semiperiféricas para que ahí se genere vivienda planificada vertical, fundamentalmente ecológica.

“Que los espacios libres y ociosos los rescatemos y en esos espacios se generen centros de esparcimiento, de convivencia y de integración social, sobre todo por las amenazas que tenemos de la degradación y descomposición social que estamos viviendo en Aguascalientes y en todo el país por la pobreza en el tejido social”.

El delegado de la Sedatu reconoció que desde hace años el Gobierno Federal y los estatales perdieron la rectoría en el Desarrollo Urbano, y fue el interés privado y el mercado de la superficie lo que prevaleció al margen de la ley y de la autoridad, aspecto que generó un desorden en cuanto a la planeación urbana.

Armendáriz García apuntó que ante esta situación, la Sedatu tratar de poner orden y establecer vínculos muy sólidos de coordinación con los gobiernos estatales y municipales para que nadie eluda su responsabilidad de control, de administración, de fiscalización y de denuncia cuando se salen los desarrolladores o cuando hay intentos de invasión de ocupación irregular de suelos.

“Por eso es que hay una ley agraria y una ley de asentamientos nueva, y los municipios tienen las facultades redondas que les da la Constitución para ser más rígidos y más exigentes en cuanto a los asentamientos humanos irregulares y sean más expeditos y justos en los tramites de regularización”.