María Fernanda Torres
Agencia Reforma

MÉXICO, DF.- Tratándose de cáncer de mama la detección precoz continúa siendo indispensable para combatir la enfermedad con resultados favorables para las pacientes.
Según datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud), este tipo de cáncer afecta a alrededor del 16 por ciento de las mujeres a nivel mundial.
Para sensibilizar a la población en general, principalmente a la femenina, sobre los problemas que representa la enfermedad y la importancia de una detección precoz, cada 19 de octubre se celebra el Día Mundial contra el Cáncer de Mama.
La celebración es una oportunidad para destacar información relevante sobre el diagnóstico y tratamiento del padecimiento.
“El cáncer de mama puede aparecer tanto en hombres como en mujeres. Sin embargo, cerca del 99 por ciento de los diagnósticos ocurre en mujeres”, manifiesta el oncólogo Joel Mario Salazar Cavazos.
“El cáncer aparece cuando las células del epitelio glandular (conjunto de células cuya función es sintetizar hormonas y liberarlas en el torrente sanguíneo) se reproducen de forma descontrolada y muy rápidamente”.
Éstas pueden viajar a través de la sangre y los vasos linfáticos, hasta adherirse a los órganos o propagarse a otras áreas del cuerpo, lo que se conoce como metástasis.
La mayoría de los cánceres de mama comienza en las células que recubren los conductos (carcinomas ductales). Otros se originan en las células que recubren los lobulillos (carcinomas lobulillares), mientras que un porcentaje menor se origina en otros tejidos.

Tipos
Existen diferentes tipos de tumores de la glándula mamaria, algunos benignos y otros malignos.
Dentro de los tumores benignos los más comunes son conocidos como fibroadenomas, los cuales no se propagan hacia otros órganos.
“De los tumores malignos, también llamados cáncer o carcinomas, los más frecuentes son los epiteliales (adenocarcinomas), dentro de los cuales existen varios subtipos histológicos, siendo el más común el ductal”, explica el oncólogo.
“Habitualmente, cuando se habla de cáncer de mama se refiere a un adenocarcinoma, el cual, cuando es infiltrante, es capaz de invadir tejidos y hacer metástasis (llegar a otros sitios a través de la sangre o conductos linfáticos)”.
Más del 90 por ciento del cáncer de mama son adenocarcinomas, que se originan en los epitelios de las glándulas mamarias.

Detección
El proceso de diagnóstico comienza cuando existe la sospecha de cáncer de mama por medio de la exploración física o por una mamografía de rutina.
A partir de ese momento el especialista puede indicar una serie de pruebas complementarias como un ultrasonido o ecografía para tener más información sobre la presencia de la enfermedad y, posteriormente, confirmarlo con una biopsia.

Estadios
En etapas tempranas el cáncer de mama no tiene manifestaciones clínicas, es asintomático, de aquí la importancia de realizar estudios de detección oportuna (tamizaje).
Luego los síntomas aparecen de manera local, siendo el más común la palpación de una protuberancia o bulto en la mama o la axila. También puede presentarse hinchazón e irritación en la piel del seno, dolor en la glándula mamaria, retracción de los pezones y secreción anormal del pezón, en ocasiones con sangre.
“Por eso es importante que un especialista examine cualquier anormalidad que la paciente haya detectado en los senos”, indica el oncólogo.

Prevención
La prevención primaria es aquella que permite detectar precozmente pacientes, hombres y mujeres, que por factores ambientales y/o genéticos tengan un alto riesgo de sufrir cáncer de mama.
“Esto se puede saber mediante cuestionarios enfocados a la historia familiar y personal, y con pruebas para buscar mutaciones genéticas”, comparte el oncólogo Joel Mario Salazar Cavazos.
“La prevención primaria consiste en disminuir los riesgos y prevenir el cáncer a través de hábitos saludables como adoptar una alimentación balanceada y una rutina de ejercicio regular, entre otros”.
En la actualidad, los avances médicos permiten identificar a los paciente susceptibles de desarrollar cáncer como el de mama y ayudarlos a reducir el riesgo con métodos de prevención o diagnosticarlos oportunamente con estudios de tamizaje, que se refieren a una serie de pruebas sugeridas para identificar a una población aparentemente sana con alto riesgo de manifestar determinada enfermedad.
Así se aumentan las probabilidades de una detección oportuna del cáncer y las posibilidades de curación.
“El tamizaje, también llamado prevención secundaria, implica una serie de pasos que van desde la exploración física hasta la realización de estudios radiológicos, como mamografía con o sin ultrasonido, cuya finalidad es la detección del cáncer en etapas tempranas”, explica Salazar Cavazos.
“Y finalmente está la prevención terciaria, que consiste en brindar tratamiento a las pacientes que ya padecen la enfermedad”.

Atención
El tratamiento del cáncer de seno puede ser profiláctico (preventivo) o terapéutico cuando ya se tiene un diagnóstico.
“Cuando se diagnostica el cáncer hay que realizar estudios para conocer la extensión de la enfermedad y la etapa en la que se encuentra, ya que cada etapa se trata diferente”, explica el oncólogo Joel Mario Salazar Cavazos.
En el cáncer de mama se distinguen 4 etapas. En los estadios iniciales 1 y 2, habitualmente se comienza con una cirugía para extirpar el tumor o remover parte de la glándula mamaria o retirarla por completo.
“La cirugía conservadora permite retirar el tumor o el cuadrante de la mama donde se encuentra el tumor, mientras que la mastectomía consiste en remover todo el tejido mamario”, señala Salazar Cavazos.
“Cada caso se individualiza, ya que algunas mujeres después de la cirugía pueden necesitar una combinación de tratamientos como quimioterapia, radiaciones, bloqueo de hormonas o anticuerpos”.
En los estadios avanzados 3 y 4, antes de recurrir a una cirugía se indican tratamientos sistémicos como quimioterapia para atender el cáncer que se haya extendido a otros tejidos del cuerpo.
La elección del tratamiento depende de diversos factores como la etapa en la que se encuentre la enfermedad, si hay o no metástasis, el tamaño del tumor, la afección de ganglios axilares, el subtipo de células, las características biológicas de la enfermedad, entre otros.

Autocuidado
A partir de los 20 años de edad, toda mujer en condiciones normales debe iniciar la autoexploración mensual y las visitas al ginecólogo una vez al año para una revisión física.
La autoexploración se recomienda hacerla entre 7 y 10 después de la menstruación, para que la glándula mamaria no esté congestionada y sea más fácil detectar cualquier anormalidad.
Luego, a los 40 años se debe realizar la primera mamografía, de ser posible, acompañada de un ultrasonido o ecografía para complementar los resultados.
“Cuando existen antecedentes familiares importantes de cáncer en primer grado como la madre o las hermanas, entonces la primera mamografía debe realizarse alrededor de los 35 años de edad”, comenta el oncólogo Joel Mario Salazar Cavazos.
“Lo más recomendable es acudir a un centro con especialistas en prevención y diagnóstico oportuno de cáncer”.