Por Jesús Alejandro Aizpuru Zacarias.

El cuerpo del menor Christopher Raymundo Márquez Mora, localizado sin vida el pasado fin de semana en un arroyo de la colonia Laderas de San Guillermo, en Chihuahua, después de haberse encontrado desaparecido durante dos días. Los hechos han conmocionado a la ciudad y no es para menos.

La historia parece sacada de una película de terror, lamentablemente el suceso es real, cinco niños de 15, 13 y 12 años que “jugaban al secuestro” plagian a un menor de 6 años lo atan de manos y pies, golpean, torturan, asesinan y entierran.

Escalofriante, sin duda; abrumador lo que da a conocer la fiscalía del estado, al informar que tres de los implicados son hermanos y primos de la víctima por el lado paterno.

Desde mi punto de vista, esto no fue un accidente ni mucho menos un juego. Estos niños y adolescentes torturaron de manera atroz al menor de 6 años, según versiones de la familia, le sacaron los ojos, le cortaron los labios, lo estrangularon y apuñalaron en más de 20 ocasiones, para después enterrarlo y cubrirlo con piedras y maleza, y con el fin de ocultarlo y disimular el mal olor, colocaron un animal muerto sobre la superficie.

La madre preocupada por la desaparición de su hijo se organizó con los vecinos del lugar y formaron brigadas para intentar localizarlo y adivine ¿quienes “ayudaron” en las labores de búsqueda? sí, los cinco implicados.

Los hechos conmocionan a cualquiera, estas interrogantes surgen tras estos lamentables sucesos: ¿en qué momento nuestros niños se convirtieron en secuestradores y asesinos?, ¿qué ha pasado con el tejido social que ahora se juega a secuestrar?, ¿es acaso éste el ejemplo que como adultos le damos a los niños?

Creo que debemos estar preocupados por lo que sucede en nuestro país, el tejido social cada día se descompone más, la principal labor de los gobiernos debiera ser la reconstrucción del mismo, y pareciera que están más preocupados por ganar elecciones que en fortalecerlo; las políticas públicas debieran estar enfocadas en fortalecer las organizaciones de carácter comunitario como escenarios de bienestar de los jóvenes y sus familias, propiciando investigaciones sobre los problemas específicos de la juventud, de las comunidades y sus posibles soluciones a través de la solidaridad y respeto a los derechos de todos los miembros del grupo, fomentando así, la condición necesaria para construir un ambiente propicio para la creación de metas comunes y beneficiosas para las grandes mayorías.

Aguascalientes ha sido un ejemplo a nivel nacional en la reconstrucción del tejido social. Políticas públicas transversales implementadas durante la administración municipal que encabezó la Lic. Lorena Martínez Rodríguez han hecho que nuestra ciudad sea punto de referencia en el actuar gubernamental, acciones enfocadas en recuperar espacios públicos de convivencia, a través de la implementación de actividades lúdicas deportivas, culturales y sociales como es el caso de “La Línea Verde” sin duda han contribuido de manera eficaz en el fortalecimiento y reconstrucción del tejido social y han logrado una disminución en la violencia e incidencia delictiva, sin duda, programas y acciones como éstas son muestras de éxito, esperemos y otros estados y la federación lleven a cabo políticas exitosas como éstas.

Lamentablemente, en gran parte del territorio nacional son pocas las políticas públicas encaminadas a reconstruir el tejido social; si no nos enfocamos en atacar este problema de raíz, acontecimientos tan lamentables como éstos, seguirán sucediendo y seremos todos los que vivamos en una sociedad totalmente desarticulada, viviendo historias tan escalofriantes que superan la ficción.

Como es costumbre, agradezco el favor de su lectura y los espero una vez más, la próxima semana.