Vivimos ya una cultura de muerte y para contrarrestarla hay que saber escuchar, a los papás, a los párrocos, a quienes nos den buenos ejemplos de vida; también hay que saber dialogar, señaló el obispo emérito de Autlán, Gonzalo Galván Castillo, quien vino a participar en el Quincenario en honor de la Virgen de la Asunción.
Consideró que no sólo los papás, sino todos, les hemos “soltado la rienda” a los niños, adolescentes y jóvenes; antes, cuando un niño se portaba mal, era corregido con una nalgada, hoy en día hacen lo que les viene en gana, contestan como quieren y nada pasa.
La cultura que nos rodea, cuando está viciada, nos vuelve rebeldes, insensibles, pero cuando nos enseña a respetar a los demás, el valor de la promoción de la persona, dar el lugar que le corresponde a la persona, la manera de vivir es diferente y las cosas mejoran, añadió.
Se han ido perdiendo los valores, y lamentablemente hay quienes ni cuenta se dan, añadió, al recordarnos que todos tenemos una responsabilidad sobre los menores, les tenemos que transmitir lo que es antojable, una forma de vida sana, alegre, de triunfo, de fuerza, lográndolo será diferente el trato con los demás.
Ahora, baste oír cómo responde un niño, para darnos cuenta del ambiente en que se desenvuelve; los jóvenes hacen lo que quieren y nos da lo mismo, no tenemos el deseo ni asumimos la responsabilidad de corregirlos.
Si un papá no da ejemplo de vida, tampoco sus hijos responderán positivamente, es fundamental que haya más acercamiento entre los hijos y los padres, siempre que éstos tengan algo que ofrecerles, destacó el Pastor.
Advirtió que si no se corrige a tiempo, las actitudes negativas de niños y jóvenes, después lamentaremos el que sigan un camino de riesgos.
A nadie le gusta que le llamen la atención, pero hay que reconocer que a veces lo merecemos; no hay que dejar que los problemas crezcan, hay que solucionarlos a la brevedad, recomendó.