Héctor Gutiérrez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 19-Jun .- El Cardenal Norberto Rivera aseguró que la Iglesia católica no odia a nadie ni promueve un discurso de odio contra los homosexuales, al oponerse a iniciativas como el matrimonio igualitario.
Mencionó que una sociedad moderna y democrática debe regirse siempre en un marco de respeto y tolerancia, pues todas las personas, independientemente de su credo u orientación sexual, tienen derechos humanos que deben ser respetados.
“Defender nuestra fe y nuestros principios, como el matrimonio natural entre un hombre y una mujer o el derecho de los niños, no es odiar a nadie, no es discriminar, no es perseguir a nadie, usar el lenguaje de la Sagrada Escritura para llamar mal al mal y pecado al pecado no es un lenguaje de odio el de Jesús.
“No debemos olvidar que todos somos hijos de Dios, que tenemos una dignidad única, la Iglesia no odia a nadie, la Iglesia tiene innumerables enemigos, pero ella no se puede permitir odiar a nadie y la voluntad de la Iglesia no es la de condenar a nadie”, señaló el purpurado.
Durante su homilía dominical en la Catedral Metropolitana, el Cardenal Rivera añadió que la oposición del clero a los matrimonios entre personas de un mismo sexo no es discriminación sino que es parte de su fe y sus creencias, por lo que exigió respeto a las mismas.
“No pidamos, exijamos el respeto y la tolerancia que con todo derecho los demás nos piden y exigen a nosotros”, planteó.
En ese sentido, el Cardenal reiteró su repudio a  la masacre de Orlando, Florida, donde fueron asesinadas 50 personas de la comunidad gay, lo cual consideró como un cobarde y demencial crimen de odio.
“El domingo pasado, su servidor y nuestra Arquidiócesis de México fuimos los primeros en emitir un comunicado en el que de manera firme condenamos la demencial violencia cometida en Orlando, donde perdieron la vida 50 personas inocentes”, expresó.
En tanto, en un comunicado entregado en la Catedral a manera de posicionamiento, Rivera subrayó que la Iglesia católica y sus feligreses deben dejar de lado el odio y la violencia para promover y ejercer la tolerancia.
“La fe cristiana tiene total claridad sobre la dignidad que cada persona posee, independientemente de su credo, origen étnico o preferencia sexual, por lo que pide que todo ser humano sea respetado, amado e integrado al ámbito social. La violencia, el odio o la discriminación no tienen cabida en la Iglesia.
“Exhortamos a que se respete a quienes piensan diferente, pero que también se nos respete, y caminemos juntos en la construcción de una sociedad fraterna y tolerante”, puntualizó el Cardenal.