Los imaginativos aconsejan que cuando estés ante un obstáculo busques una solución, por más ardua y comprometida que parezca, porque lo peor es quedarse estático, y es justamente lo que han hecho las empresas afectadas por los bloqueos que realiza la disidencia magisterial en cinco estados, al enviar la carga por carretera en lugar del ferrocarril.

No obstante, el peligro también asecha a los transportistas de quedar incomunicados en algún punto y no sólo eso sino que enfrentan los asaltos en cualquier parte del país, lo que significa la pérdida de la mercancía y del vehículo, que en cálculos conservadores significan 400 millones de pesos al año.

Aunque no es la primera vez que hace mención de los problemas que tienen, el ex líder de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar) y actual dirigente local, Roberto Díaz Ruiz, destacó que los bloqueos que por varios días han tenido lugar en las vías ha obligado a las empresas del centro del país, a enviar mayor carga de mercancía por carretera.

De manera particular está el asedio sobre el puerto Lázaro Cárdenas, Michoacán, al ser tomadas las conexiones ferroviarias por varias horas o días, a sabiendas de sus autores que esas acciones “asfixian” la recepción y traslado de múltiples productos.

Díaz Ruiz subrayó que el sector automotriz ha incrementado la contratación de empresas transportistas ya que de no mover el producto tendrían que retrasar las actividades en las plantas ensambladoras, lo que es una medida emergente, pero lejos de ser suficiente no existe el número necesario de vehículos para suplir al ferrocarril, y tampoco cuentan con el equipamiento especializado que se requiere.

Las tres concesionarias de ferrocarriles mueven aproximadamente el 18% del total de la carga, por lo que aún que estuviera en actividad constante el total de las unidades de autotransporte no podría movilizar ni la mitad de lo que se hace por tren, al mismo tiempo que si utilizaran todo el parque vehicular habría saturación en algunas rutas con lo que esto significa.

Por otra parte, un flagelo que enfrentan durante todo el año son los asaltantes en carretera, que pese a las diferentes medidas que se han aplicado siguen afectando los intereses del transporte de carga, por lo que el informe más reciente señala que ha sido alrededor de 200 robos de las unidades y su cargamento.

Si bien se han recuperado algunas unidades robadas, hacerlo es tener la paciencia de Job, al ser numerosos los requisitos que exigen las autoridades para darle trámite y por lo que se refiere a la mercancía es más difícil recuperarla debido a que ese es el objetivo de los atracadores, toda vez que les resulta fácil la venta, al ser abarrotes, telas, vinos, electrónica, que una vez vaciada la unidad la dejan abandonada, sin embargo muchas veces desaparece todo, por lo que tan sólo en los carros representa una pérdida anual de 400 millones de pesos y sobre todo el riesgo en que se ven envueltos los operadores, quienes tienen instrucciones de no oponer resistencia ya que esa clase de individuos van dispuestos a todo.

Sobre el primer punto, Roberto Díaz acentuó que el gobierno federal debe liberar las vías de comunicación, tanto carreteras como vías ferroviarias, teniéndose en cuenta que está bajo amenaza la seguridad nacional y podría llevar a la paralización de la economía, con todo lo que esto representa.

Por ello espera que pronto se tomen las medidas necesarias para que carreteras, vías y las calles de las ciudades queden libres de aislamientos, que a estas alturas significa una pérdida por miles de millones de pesos que difícilmente podrán recuperarse.

PUNTOS DE VISTA

Es de sobra conocido las dificultades económicas que enfrentan los concesionarios del transporte público, trátese de urbaneros, taxistas y combistas, que ante el alza al precio del combustible estiman que ya es hora de que les autoricen un aumento a las tarifas.

La actual administración estatal está próxima a concluir y en los seis años no hubo ni siquiera un “pellizquito”, por lo que a raíz del enésimo aumento a los carburantes vuelven a exigir que los escuchen y a manera de despedida les otorguen el tan ansiado incremento.

Como lo han hecho varias veces, recitan la letanía de los gastos que tienen y de cómo se ha ido depreciando el equipo y el trabajo que desempeñan, ya que todo va hacia arriba, menos el ingreso, por lo que esperan que les haga justicia, aunque por otra parte, en caso de que hubiera nuevas tarifas los usuarios serían los perdedores, toda vez que el salario no mejora.

Cada quien tiene razón, unos en demandar justicia para ya no seguir perdiendo y otros en preguntar cómo le harían si se llega a incrementar el servicio puesto que el sueldo es el mismo.

Mientras que en Aguascalientes los permisionarios piden que atiendan su reclamo, en Guadalajara sus homólogos descartan aumentar la tarifa. De acuerdo al periódico Mural, Salvador Rosa Pelayo, secretario del Grupo Oriente del Transporte Público, dijo: “El incremento (de la gasolina) es lógico, el gobierno federal apuntó que el alza se movería de acuerdo al precio internacional, al pasar el dólar de 14 a 20 pesos, es lógico llegar a un incremento de esa naturaleza, entonces no pedimos subir el precio (del pasaje)”.

Detalló que el combustible representa en estos momentos el 35% de los gastos de operación, “desgraciadamente la manera en que se está llevando la administración de la tarifa por parte de las autoridades no es sensible a ese tipo de cambios, en este caso como siempre los tiene que absorber el concesionario y nos causa conflicto”.

En tanto Oscar Aguayo Alvarado, dirigente de la Confederación de Empresarios Transportistas, estableció que “debemos de tener claras las reglas para migrar a un nuevo sistema de transporte”, al mismo tiempo subrayó que avanza el tercer trimestre del año, por lo que esperan reunirse con la Comisión de Tarifas para hacer el decálogo de insumos y en base en ello definir la tarifa que debe regir.

En función de lo descrito, en Aguascalientes hace falta tener una comisión de tarifas similar a la jalisciense, que sea de carácter estrictamente técnico-económica y con un calendario determinado para las reuniones, en las que se tomen acuerdos definitivos, lo que le quitaría ese halo político que por décadas han tenido los decretos firmados por el Ejecutivo

DAÑO IRREPARABLE

Cada vez que se afecta la naturaleza siempre hay una explicación técnica, a manera de demostrar que el perjuicio es mínimo e incluso que puede ser reparable, sin embargo esto no sucede y en cambio lo que se pierde termina por influir en el medio ambiente. La destrucción de distintas especies arbóreas y hasta de bosquecillos ha sido la constante en los últimos años, y aunque ha habido protestas de grupos ambientalistas sus reclamos son como gritos en el desierto. Lo más reciente en Aguascalientes es la pérdida de casi 7 hectáreas de vegetación para llevar a cabo las obras de pavimentación y ampliación de la carretera Tepalcates-Cerro Blanco, en Calvillo. En ese espacio se eliminará el matorral subtropical y habrá una modificación en los componentes fisicoquímicos y de las características morfológicas por la destrucción del suelo. Paso a pasito se avanza hacia la advertencia que se hiciera en 1973, con la película “Cuando el destino nos alcance” y cuyo título original en inglés fue “Soylent Green”, estelarizada por Charlton Heston. El mensaje no deja de ser más elocuente: la vegetación destruida por el desastre ecológico, por lo que no hay alimentos y esto lleva a una lucha desenfrenada entre los humanos por hacerse de unas galletas que sin saberlo eran fabricadas con seres humanos.