Josemaría León Lara Díaz Torre

A finales del pasado mes de junio quedó demostrado una vez más el increíble poder de las redes sociales para despertar la “conciencia colectiva” de la población de nuestro país. Cuando algo se convierte en viral en la red es ya costumbre que la inmensa mayoría de los medios tradicionales también den cobertura a ciertos acontecimientos, mismos que muchas veces al pasar su efervescencia la gente olvida por completo.

Un video de dos empleados de una conocida tienda de mascotas comenzó a circular en internet de una manera increíblemente rápida, por despertar la indignación de la población puesto que en el mismo aparecen maltratando a dos perros y a un hámster. El video fue compartido miles de veces y despertó a las masas, provocando la clausura del establecimiento y la huida de ambos empleados.

Durante aproximadamente dos días esa fue la gran noticia a nivel nacional, puesto que la indignación por el maltrato animal hizo que México no se quedara callado. Justo en este punto es donde me doy cuenta de lo frágil que es la conciencia, pero sobretodo lo sencillo que es manipular la mente de millones de personas con hechos que podrían pasar a segundo plano si las verdaderas noticias tuvieran la importancia que deben.

Justo en todo el alboroto de los dos cachorros y el hámster, en la Ciudad de Mexicali tuvo lugar una verdadera tragedia la cual parece haber sido eclipsada por los “animalistas” y su indignación. El día veintitrés de junio un asilo de ancianos llamado Hermoso Atardecer se incendió dejando hasta la fecha dieciocho adultos mayores fallecidos. Lo increíble de la historia es que después de los dictámenes realizados por los bomberos de Baja California, ha quedado demostrado que el incidente fue de carácter intencional.

Un incendio “provocado” en un asilo de ancianos en su mayoría indigentes, causa la muerte de más de una decena de ellos y ¿los mexicanos preferimos hacer caso a la indiferencia y disfrazar la ignorancia con indignación sobre la vida de tres animales?

Es mucho muy fácil apuntar y criticar a la clase política puesto que la mayoría del tiempo el reflector está sobre ellos, pero cuando la crítica es hacia la población, en general regularmente no es bien recibida. No llego a comprender verdaderamente cómo la vida de dieciocho adultos mayores haya pasado a segundo término. Triste es reconocer el olvido que viven los ancianos en los asilos; quedarse sólo en el ocaso de la vida seguramente ha de ser lo peor que le puede llegar a suceder a un ser humano, pero es más lamentable el egoísmo con el que los familiares los abandonan en estas instituciones.

Muchas de las víctimas aun no han sido reclamadas por sus familiares, sobre todo por su condición de indigentes y lo más seguro es que terminen en las fosas comunes, cómo uno más sin nombre, sin historia y sin familia.

Siento repeler contra aquellos que manipulan la información, aquellos hombres y mujeres que tienen el poder de influir en la mente de las personas pero canalizan esa capacidad en llenar la cabeza de los mexicanos con estupideces, suprimiendo de manera colectiva la voluntad, la conciencia y la libertad de las personas. Y pensar que la próxima semana se celebra un aniversario más de la Revolución Francesa dónde los humanos éramos iguales, fraternos y libres.

Agradezco los comentarios de la presente columna al correo: jleonlaradiaztorre@gmail.com

Twitter: @ChemaLeonLara