CIUDAD DE MÉXICO  10-May .- Tiene 20 años y vive su primer torneo enfundado en la playera del Guadalajara, pero en ese poco tiempo, Orbelín Pineda ya entiende lo que provoca ser de Chivas.

No será odio y tampoco miedo, pero la sensación der ser rojiblanco cambió cuando el Rebaño resolvió sus problemas de descenso, para hilar siete partidos sin derrota y meterse a la Liguilla, cuando todos lo daban por muerto.

Hoy ya colocado en la Fiesta Grande, y a las puertas de enfrentar a América, Pineda se engalla.

“Ningún rival quiere enfrentar a Chivas porque está convertido en un gran equipo, muy dinámico, con ansias de hacer un buen papel, nos toca estar en la Liguilla, entonces queremos llegar a la Final y ganarla.

“Es América, es un Clásico, y va a estar muy bien, todos quieren jugar ese partido. Tenemos para hacer grandes cosas, vamos a meterle dedicación”, comentó Orbelín a CANCHA.

Entiende su responsabilidad en el 11 de Matías Almeyda, quien lo pidió cuando él ya figuraba en Querétaro, por algo será. Este semestre sumó 16 partidos como titular y marcó tres goles, pero lo más importante es que ya tiene la capacidad de gobernar el mediocampo del Guadalajara junto con Carlos Peña.

“Para el futbol no hay edad, yo tengo una ilusión, quiero ser el mejor jugador de México, esa es mi meta, quiero conseguirla. No he cambiado, sé donde están mis raíces”, explica, siempre recordando donde está y responsabilizando al hombre que lo hace crecer como profesional.

“(Almeyda) es muy humilde, eso lo caracteriza mucho, eso nos está ayudando, es la base del éxito en este grupo, el ambiente familiar, no debemos aflojarle”.

Y es que Matías tocó las fibras más sensibles de su grupo, lo arropó en el peor momento, y pidió mesura cuando su equipo respondió.

En sus 33 partidos al frente de Chivas, el “Pelado” suma 15 victorias, nueve empates y nueve derrotas, un título de Copa. En el Clausura 2016 armó a la mejor defensa del campeonato con 16 goles en contra.

Orbelín recordó que en el peor momento de la lucha por el descenso, el argentino le pedía a su grupo no bajar los brazos, casi el mismo mensaje que recibía cuando pedía un consejo de sus seres más cercanos.

“Sacando puntos nos íbamos a alejar, era cuestión de trabajo. Mi familia me decía eso, todo es cuestión de  trabajo, lo importante era ganar y ganar, ahora no hay que parar”, puntualizó el mediocampista.

Hoy Chivas sonríe y el playera 7 está que no cree en nadie.

– ¿Para qué está Chivas en esta Liguilla?

“Para ser campeón”.