CIUDAD DE MÉXICO.- “Ta-ki, ta-ki, tata-ta-ki” canta Javier Romero mientras palmea su pecho con ritmo y los alumnos repiten el sonido usando sus muslos como tambores.
Se trata del método BAPNE (acrónimo de Biomecánica, Anatomía, Psicología, Neurociencia y Etnomusicología) dirigido a personas de la tercera edad con degeneración cognitiva, niños autistas o con síndrome de down y personas con daño cerebral.
“Hemos evaluado las funciones ejecutivas con diferentes tipos de test validados y hemos encontrado que después de tres a seis meses de práctica del método BAPNE, la persona mejora procesos como su memoria de trabajo, control de impulsos, planificación, secuenciación y atención dividida, selectiva, alternante y sostenida”, detalla.
El musicólogo impartió recientemente un taller para maestros y terapeutas en la Universidad Pontificia de México.
“Hacemos un tipo de movimiento en el que tenemos que disociar las extremidades superiores de las extremidades inferiores y de la voz, que siempre está bastante presente; después disociamos ambas extremidades con unas actividades muy precisas.
“Esto exige un alto nivel de concentración y atención, trabajamos sobre todo con atención dividida y atención selectiva, que es lo que nos permite hacer dos, tres o cuatro tareas a la vez”, explica.
Irene Cota, neurofisiatra de la Sociedad Mexicana de Parkinson quien participó en el taller, considera que los ejercicios de percusión corporal pueden ayudar a los pacientes a mejorar la motricidad fina y gruesa.

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