sapiens_logoEn las últimas semanas hemos escuchado en casi todos los medios de comunicación y redes sociales, acerca de las problemáticas e infundadas declaraciones del aspirante presidencial de los Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump. Quien se ha dedicado a convertir en un espectáculo su aspiración a través de los medios y esto no se debe a su exitosa carrera como un brillante empresario del sector privado, sino derivado de sus despectivos comentarios sobre nuestros compatriotas, los inmigrantes mexicanos. Haciendo un análisis frío y poniendo tanto el orgullo nacional como la política a un lado, considero que Trump tiene una carrera muy lucrativa construyendo emporios; sin embargo, no tiene la habilidad política para convertirse en el candidato republicano.
Hace un par de meses, comentaba en referencia a nuestro pasado proceso electoral que si bien todos los ciudadanos tenemos el derecho a formar parte de la vida política de nuestro municipio, Estado y de nuestro país, también es cierto que para querer hacerlo creo que debe existir una responsabilidad de capacitación y preparación en las áreas a las cuales se desea acceder dentro de la política. Es realmente lamentable que personajes con nula preparación política como empresarios, futbolistas o payasos busquen salvar partidos políticos u otorgarles recursos, obtener un cargo público o simplemente popularidad sin tener los conocimientos, la experiencia y la intención de servir a la gente.
Bien dicen que las palabras tienen consecuencias y en este caso el señor Trump ya ha enfurecido tanto a los líderes del Partido Republicano, como a millones de latinos, que al día de hoy constituyen el 17% de la población de Estados Unidos y se consolidan como una gran fuerza electoral. Dentro de sus declaraciones, el empresario mencionó que los EE UU debieron haber invadido México en lugar de Irak, y que de llegar a la presidencia, obligaría al Gobierno mexicano a pagar la construcción de un muro a lo largo de los más de tres mil kilómetros de frontera que hay entre los dos países para impedir la llegada de mexicanos que, según Trump, son los causantes de las drogas, los crímenes y las violaciones.
A toda acción, corresponde una reacción. Por ello, varias empresas decidieron rescindir sus contratos; e inclusive sus contrincantes republicanos Jeb Bush y Marco Rubio decidieron emprender un frente en contra de las declaraciones tan insensatas de su compañero de partido. Lo interesante aquí es que estudios recientes demuestran que las afirmaciones de Trump se basan en datos completamente erróneos, ya que un informe del Consejo Americano de Inmigración demuestra que los inmigrantes (legales o no), independientemente de su país de origen o nivel educativo, tienen menores tasas de criminalidad que los nacidos en los Estados Unidos. De igual manera, se menciona que en los periodos en los cuales aumenta la inmigración, las tasas de criminalidad disminuyen.
Su arrogancia y declaraciones tan infundadas, lo deberían haber hundido, pero hasta ahora no ha sido así, ya que aun cuando los hechos deberían indicar que la popularidad del candidato debería descender, según las encuestas, Trump ocupa el primer lugar entre los 15 aspirantes a la candidatura presidencial por ese partido; sin embargo, el sistema norteamericano es sumamente engañoso y habrá que ver qué sucede en las primarias en las cuales cada Estado —y cada partido— tiene fórmulas y reglas distintas para estas elecciones que se celebran entre enero y junio.
Por lo pronto, habrá que esperar el desenlace de esta historia y desearía cerrar el presente escrito de la misma manera que la aspirante Hillary Clinton en sus declaraciones de la semana anterior: “Para el Señor Trump, solo tengo una palabra: BASTA”.

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