Alonso Vera
Agencia Reforma

El nuevo milenio comenzó con una nueva y muy emocionante etapa para la industria creativa, el turismo y la hospitalidad en México.
Cocineros como Enrique Olvera y Benito Molina terminaron sus estudios en el extranjero y decidieron regresar para abrir sus restaurantes en México.
Por primera ocasión el cocinero era también el propietario de su establecimiento y podía manifestar con mayor honestidad su propuesta.
Como consecuencia, hoy numerosos restaurantes de alta cocina, enriquecidos por la herencia gastronómica y la diversidad de productos, hacen de México un destino culinario perfecto.
Otro ejemplo de vocación motivada por la congruencia y una perspectiva de amplio espectro son los hermanos Rafael y Moisés Micha, quienes junto con Carlos Couturier fundaron Grupo Habita.
Cada uno de sus 15, pronto 16, hoteles son un manifiesto de la escena y el diseño local. Su propuesta ha revolucionado la hotelería moderna, y además han trabajado incansablemente en la promoción de México en el extranjero. Y, por si fuera poco, participan activamente en el desarrollo de la arquitectura, la moda y el arte contemporáneo auspiciando eventos, apoyando iniciativas y convocando talento nacional.
Hay casos similares de talento mexicano que, en los últimos 15 años, ha radicalizado otras industrias como la arquitectura, la música y el diseño. Sin embargo, en donde me parece que tenemos un mayor rezago es en el periodismo especializado en la promoción turística.
Viajar está impreso en nuestra genética. Durante la Antigüedad la gente viajaba por motivos religiosos y de salud. El turismo moderno inicia como consecuencia de la Revolución Industrial, cuando por primera ocasión en la historia el individuo genera un excedente de tiempo y recursos para dedicarlos al ocio.
Hoy hay más de mil millones de turistas al año. Uno de cada 11 empleos en el mundo tienen que ver con el turismo, y se genera una derrama económica superior al trillón de dólares.
En México representa un 8.5 por ciento del PIB, y somos unos de los 10 destinos más visitados en el mundo. De hecho, el turismo fue reconocido por la OMT como “el fenómeno social y económico más importante del siglo 20”, y estoy convencido de que también lo será para el siglo 21.
Es cierto que viajar es un oficio como de ensueño. Incluso, algunos reciben una remuneración al hacer algo por lo que los demás pagan para hacer.
La clave está en la motivación. ¿Cuál es la tuya? ¿Viajar gratis? ¿Presumirle a tus amigos dónde comiste? Ya lo dijo el maestro Kapuscinski: “Los cínicos no sirven para este oficio”.
Desde hace 15 años se han desdibujado las fronteras entre el periodismo, las relaciones públicas y el servilismo comercial. Hoy para muchos publicar una selfie es hacer periodismo de investigación.
El turismo no es una industria como cualquier otra, aún cuando la motivación de quienes en ella participan suele ser económica, pues tiene el potencial de mantener comunidades enteras con dignidad sin sacrificar su tradición. Puede además ofrecer alternativas que no sean la explotación desmedida de los recursos naturales, o incluso la migración.
Además de empoderar a las minorías, puede estrechar lazos entre aquellos que de otra manera pelearían por miedo o por ignorancia. Y ese potencial reside en cada uno de nosotros cuando elegimos con conocimiento de causa el destino de nuestras próximas vacaciones. Ese potencial ya no debería ser sacrificado. Urge la crítica constructiva y la reflexión, pues ahora resulta que no hay mosquitos en el paraíso.
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