Hacia la pila bautismal del templo de Nuestra Señora de la Asunción fue llevada la bebita Isabella Cuéllar, para ser reconocida dentro del círculo católico como hija del Altísimo luego de recibir el primero de los sacramentos.
La pequeña visitó la casa de Dios en brazos de sus seres queridos, para protagonizar el ritual acostumbrado que de su alma eliminó el pecado original con el que ha venido a este mundo.
Los presentes, encabezados por el representante de Cristo en la tierra, elevaron sus plegarias a favor de la niña para que en ella sean depositados los dones que han de influir en su larga vida.
El sacerdote invitó a sus seres queridos, principalmente a sus tutores, a guiar con el buen ejemplo el camino de la fe que Isabella ha de recorrer de su mano y de la de sus padrinos de bautizo.
En un emotivo festejo, invitados a compartir de la alegría de la familia de Isabella, externaron sus felicitaciones a la niña y a sus allegados, con un brindis que ofrecieron en honor a la recién bautizada.