Silvia Guerra

Estamos en una época muy competitiva y llena de sobre oferta, por lo que por doquier se escucha a los padres de familia comentando a los hijos la importancia de la buena educación y de obtener grados y grados de maestría, doctorado y todo aquello que haya en el mercado.

No me malinterpreten, soy una fiel creyente de la formación continua, tengo una carrera, dos maestrías y muchos cursos que lo avalan, pero no creo que estudiar solo por estudiar lo sea todo. Existen muchos mitos en torno a la imagen y la aseveración de cómo es siempre más importante tener una buena educación, que preocuparte por las “vanalidades” de la imagen. Creo que es un error.

De acuerdo a Antonio Centeno, cuando se va a hacer un negocio y se saluda a alguien por primera vez, ese saludo no transmite los grados educativos y conocimientos que posee la persona… ¡No! Ese saludo hace que las personas hagan una valoración rápida del otro, determinando así si la persona es confiable y competente. Independientemente de quién seas y a qué te dediques, es importante que dediques algo de tiempo a tu arreglo personal y a tu imagen.

La psicóloga social de Harvard, AmyCuddy en un estudio que realizó, dice que hay 2 cosas en las que la gente se basa para decidir si hace o no negocios contigo son: 1. Si puede confiar en ti y 2. Si les pareces competente; siendo la apariencia de confianza más importante en esta decisión. No es que los conocimientos sean menos importantes que la confianza, pero ambos deben trabajar juntos para dar un excelente resultado. ¿De qué sirve tener muchos conocimientos, si tú mismo vas a boicotearte con una pésima imagen física? Si la gente lo cree en ti, no compra lo que vendes, por más inteligente y culto que seas.

Otro mito que se establece es que tu imagen es menos importante que lo que sale de tu boca. A diferencia de un programa de radio, cuando hablamos en persona con alguien, esa persona se crea una impresión de ti por tus movimientos y tu lenguaje corporal, más que por el contenido de tus palabras. Está comprobado que por más competencia demuestres con tus palabras al hablar, si tu imagen física traiciona o no está a la altura de ellas, generarás tanto ruido, que la gente dudará en confiar en ti.

Un mito más… ¿Crees que tu imagen puede afectar tu desempeño? ¡Claro! Northwestern University hizo un estudio en donde comprobaron que cuando una persona se viste como alguien percibido como exitoso o inteligente, su desempeño es mucho mejor que cuando se viste como alguien que consideran mediocre. La influencia psicológica de la vestimenta es muy fuerte.

Mejorar tu imagen no es forzosamente caro o excesivamente complicado, pero sí es un proceso que debe hacerse a conciencia. Me encanta la idea de que todos podamos ser personas cultas, pero por qué no ayudarnos también un poco complementando esa maravillosa educación con una excelente imagen que convenza desde lejos a los demás de todo eso que no conocen que está en nuestro interior.

¿Sigues pensando que preocuparte por tu imagen es una práctica banal y superflua? Déjame saber qué opinas y escríbeme al correo al final de este artículo, me encantará conocer lo que piensas.

Que tengas bonita semana.

El Poder de tu Imagen.

silvia@consultoriadeimagen.com.mx