Por Jesús Alejandro Aizpuru Zacarias.

El fenómeno de la migración es parte fundamental de la historia humana, diferentes textos han dado cuenta de ello, desde los religiosos, hasta aquellos que forman la literatura universal, básicamente cualquier manifestación de la cultura tiene el toque de los migrantes. ¿Por qué? Simplemente porque en la naturaleza de los individuos se encuentra ese instinto de aventura, de expansión, pero sobre todo de supervivencia.

En un mundo globalizado, el tema de migrantes no debiera ser motivo de debate; sin embargo, la realidad es otra, al cuestionarnos ¿por qué si está en nuestra naturaleza el ser migrantes, existe cierto rechazo? La respuesta es simple y sencillamente porque al igual que el instinto aventurero y de expansión que tenemos como individuos, también tenemos un instinto por rechazar todo aquello que nos es extraño, aquello que no conocemos; tendemos a excluir a quien se comporta diferente, a quien no comparte nuestros valores o bien que sale de lo que socialmente es aceptado.

Ser migrante es todo un reto, no solo se enfrentan al problema de dejar atrás familia y territorio, muchas veces el éxodo es aún más cruel que la realidad de la que buscan huir. En todo el mundo existen sucesos lamentables relacionados con los migrantes. Primeramente existen barreras físicas que no permiten el libre tránsito entre los diferentes países, lo cual ha generado que cada día mueran más individuos en la busca por la sobrevivencia. Por otro lado, también existen barreras ideológicas que lo único que hacen es dificultar la adaptación a la nueva sociedad a la que llegan; estos dos factores forman un caldo de cultivo perfecto para aquellos que lamentablemente buscan difundir un discurso xenofóbico y discriminatorio.

La historia nos ha enseñado que si no ponemos la debida atención a los problemas relacionados con la discriminación, y dejamos pasar por alto los discursos xenofóbicos, podemos vivir sucesos realmente lamentables como el holocausto. El reto es global, debemos ser capaces como sociedad de fomentar la tolerancia y el respeto a los derechos humanos, debemos reprochar actitudes que vulneren la diversidad, pero sobre todo, ser conscientes que en una sociedad avanzada y global el racismo y la discriminación no tienen cabida.

Como es costumbre, agradezco el favor de su lectura y los espero una vez más, la próxima semana.