Cerca de 70 manifestantes se reunieron la tarde de ayer para recordar el 2 de octubre de 1968. Personas de diferentes grupos se dieron cita al pie de la Glorieta del Quijote para de ahí emprender una marcha con el objetivo de no dejar en el olvido la masacre de aquella fecha. Adán Guido, miembro de la Juventud Comunista, señaló que lamentablemente en México han ocurrido muchos 2 de octubre, donde estudiantes, campesinos, obreros y demás sectores han sufrido el violento actuar de las autoridades de este país, uno de los más recientes, el caso Ayotzinapa, con la desaparición de 42 jóvenes normalistas.

Con consignas que agredían a los gobernantes, los manifestantes marcharon sobre Héroe de Nacozari, Alameda, Ezequiel A. Chávez, Madero, hasta llegar a la Plaza principal de Aguascalientes, ahí pidieron se respeten los derechos de los mexicanos y jamás olviden las fechas que han marcado con sangre nuestra historia.

Aquel 2 de octubre de 1968, la Plaza de las Tres Culturas se manchó de sangre vertida de estudiantes, profesores y trabajadores quienes se manifestaban y fueron callados con el accionar de las armas del ejército; “al principio decían que fueron 17 víctimas, después el número se incrementó a 50 y actualmente las cifras oficiales dicen que fueron 250, pero a decir verdad, no se sabe con certeza cuántas fueron las víctimas (…) ese día las calles de Tlatelolco quedaron marcadas de sangre, y lo seguimos recordando”, señaló Adán Guido.

El joven manifestante recalcó que lamentablemente esa fecha se ha repetido muchas veces en la historia de nuestro país, ha cambiado el lugar, la hora, los motivos, sin embargo, los mexicanos seguimos bajo el verdugo de nuestros gobernantes. “Los más sonados son Ayotzinapa, el caso Atenco en 2006, el Halconazo en el 71”, recordó.

Señaló que México no se ha podido recuperar de ese duro golpe de parte del Gobierno, esta marcha es para exigir castigo ante todas las injusticias de las que los ciudadanos de este país han sido víctimas.

Finalmente, mandó un mensaje a los jóvenes que se resisten a exigir sus derechos, a esos que prefieren quedarse callados antes de pedir justicia; “que no se queden en su zona de confort, no sólo son fiestas o escuela, México requiere que exijamos lo que se nos ha quitado”.