México debe prepararse para el envejecimiento de su población

Por Jesús Álvarez Gutiérrez 

En ocasión del Día Mundial del Ahorro, el 31 de octubre, la Consar hizo un llamado urgente para aumentar el ahorro voluntario. Destacó que el dinero depositado en las afores representa 14 por ciento del Producto Interno Bruto, menos de un tercio del promedio de los países de la OCDE.

Junto con la vivienda popular, este recurso es el patrimonio de 40 por ciento de los mexicanos, quienes tendrán una pensión de apenas un tercio de su último sueldo. La Consar (Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro) estima que los mexicanos deberían guardar 100 pesos diarios adicionales, de manera voluntaria, para disfrutar de una “pensión cómoda” al final de su vida laboral, con un fondo de retiro mayor a un millón de pesos.

Es un llamado poco razonable por varias razones estructurales. Primera, porque seis de cada diez trabajadores mexicanos se encuentra en la economía informal y, por tanto, no tienen acceso a ningún esquema de seguridad social, incluidos los fondos de pensiones. Segunda, porque sólo un quinto de la población económicamente activa gana más de cuatro salarios mínimos (280 pesos), que es la cantidad mínima a partir de la cual, en teoría, un trabajador podría destinar cien pesos diarios a su fondo de pensión. El mexicano no es un derrochador empedernido; si no ahorra es porque no le alcanza su ingreso.

La situación se vuelve cada vez más compleja porque la población de México ha entrado en un proceso de envejecimiento natural. Ahora somos doce millones de mexicanos arriba de 60 años, y cada año se agregará casi un millón más. ¿Quién va a cuidar de los 25 millones de adultos mayores en el año 2030?

El país no está preparado para enfrentar este nuevo reto. El gobierno sigue todavía imposibilitado presupuestalmente para abatir el rezago educativo y universalizar la educación básica y media superior. Tampoco las familias podrán seguir asumiendo el costo de cuidar a sus parientes de edad avanzada, si los ingresos de los hogares no mejoran significativamente en el corto plazo.

Por eso cobra importancia impulsar un gran debate nacional sobre la necesidad de implementar políticas públicas de mucho mayor calado que las once reformas denominadas estructurales. Se trata de encontrar viabilidad a un sistema de seguridad social universal (seguro de desempleo, protección por invalidez, y pensión para todos los mexicanos), así como a un esquema laboral que garantice el incremento gradual y sostenido de las remuneraciones, comenzando por duplicar el salario mínimo.

El sistema de seguridad social universal sólo será posible si eliminamos de una vez por todas las exenciones fiscales. Los salarios mejorarán aumentando la productividad de las empresas a partir de la competencia. Cuando hay competencia pasamos de una economía de privilegios y de ganancias artificiales a una economía en donde las empresas se esfuerzan por ganar el favor del cliente, ofrecen mejores precios y servicios, innovan y se vuelven más productivas, y con mayor potencial de crecimiento, señala la titular de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece).

Los empresarios no deben seguir fincando en el castigo al salario, sino en la innovación, su capacidad para competir. Tenemos que convertir las buenas ideas en resultados para la mejora continua de procesos, servicios, productos, mercados e instituciones. “Nadie —advierte Miguel Alemán— está limitado para innovar; para perderle el miedo a fracasar; para dar el paso y aprovechar la oportunidad de la era digital”.

Si queremos elevar la productividad del capital y del trabajo tenemos que movernos de la manufactura (maquila) a la mentefactura, al conocimiento, al talento individual y colectivo, a las inteligencias colaborativas, a la economía creativa, a los clusters regionales en sectores de avanzada tecnológica. Los gobiernos deben acompañar esta explosión de emprendedurismo a partir de una regulación base cero, financiamiento, y procesos permanentes de capacitación, profesionalización y certificación de empresas locales.

jesusalvarezgtz@gmail.com

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