Mete Inárritu a Cannes en su realidad virtual

El estreno oficial de Carne y Arena, la experiencia de realidad virtual que propone el cineasta mexicano Alejandro G. Iñárritu, que se llevó a cabo ayer, era uno de los actos más esperados del Festival de Cannes.
Su presentación fue tan especial como la obra misma. Centrada en el tema de la migración, el director quiere que el público aborde el proyecto como una experiencia individual, no sentado en una butaca sino en un espacio en donde se pueda tener libertad de movimiento, y descarta que sea una película, calificándola a como instalación/experiencia artística.
“De hecho habría tenido muy bien cabida en la Bienal de Venecia (de arte contemporáneo) que acaba de abrir”, comentó uno de sus allegados.
La exhibición fue en el pequeño aeropuerto de la municipalidad de Mandelieu.
Un lugar con espacio suficiente para crear una sala edificada en parte con antiguos fragmentos del muro de la frontera méxico-estadounidense, que las autoridades de EU sustituyeron por nuevos.
“Esto es parte del verdadero muro (que existe) en la frontera (a la altura) de Naco, en Arizona. Hace cuatro meses fue sustituido por un muro en asbesto. Está fabricado con materiales reciclados que se utilizaron durante la Guerra de Vietnam para el aterrizaje de aviones”, precisa un texto.
Después de caminar a lo largo de ese muro, como seguramente lo hicieron durante años cantidades de migrantes, la experiencia inicia en una pequeña antesala. Hay que descalzarse y esperar la señal sentado en una banca.
En el suelo numerosos zapatos, botas, huaraches, de hombres y mujeres, pero también de niños, algunos morrales y una que otra prenda de vestir. Todos en muy mal estado. Se recogieron en diversos lugares del desierto, pertenecieron a migrantes que los perdieron en su larga travesía.
El foco rojo se prende. En el interior el suelo es de arena. Con la ayuda de tres técnicos se coloca uno lentes de realidad virtual, audífonos y una mochila con el material eléctrico necesario, que igual semeja lo que los migrantes llevan a cuestas.
La experiencia puede comenzar. De repente la arena ya no era la de la playa de la hermosa bahía de Cannes, el calzado no era el de Louboutin y otros diseñadores chics, la sala no tenía butacas y la pantalla no era plana sino tan multidimensional como nuestra realidad.
Estámos en el sur de EU, en el desierto que a diario atraviesan innumerables migrantes en búsqueda de una mejor vida. Es el momento en el que la Policía intercepta a un grupo.
Se sienten los latidos de corazón de quienes caminan desde hace horas. La intensa luz que proyectan los helicópteros deslumbra y los inmigrantes se encuentran ante policías armados que gritan: “¿Quién es el pollero?”.
“No podemos decirlo. Si lo decimos nos matan”, replica una mujer.
“A ver, todos los hombres de un lado”, decide entonces uno de los policías.
Cuando la situación se tensa, el policía apunta su arma. El intruso-espectador la mira dirigida hacia él. Algunos tratan inútilmente de evitarla. Otros huyen. Otros deciden enfrentarla.
Son sólo seis minutos y medio de realidad virtual, como una rápida zambullida en el agua helada de la terrible realidad de millones de migrantes.
Al concluir la presentación, se hace un último recorrido por una galería de fotos y testimonios de los migrantes que contaron su historia a Iñárritu para que creara esta obra.

La traen en agosto
Carne y Arena se podrá ver en la CDMX en agosto.
-El Centro Cultural Universitario Tlatelolco, de la UNAM, alojará la instalación.
-El Fondo Mixto de Promoción Turística de la CDMX funge como patrocinador.
-Es posible que se cuente con la presencia de G. Iñárritu y de Emmanuel Lubezki, quien hizo la fotografía.
-El proyecto fue financiado por la Fundación Prada.
-En Cannes, se presentará durante once días.