María Silva
Agencia Reforma

La hipertensión o presión alta es un mal crónico degenerativo que afecta a un gran porcentaje de la población y si no se controla puede desencadenar un infarto de miocardio y, por ende, la muerte.
Tal vez por eso se habla poco de la presión baja, que aunque tampoco se cura, sólo se controla, tiene algunos riesgos menores como sufrir un síncope o desmayo, que generalmente no son de mayor consecuencia.
Gerardo Pozas, cardiólogo y especialista en electrofisiología del TECSALUD, comparte que la presión arterial se mide como sistólica y diastólica. La primera es cuando el corazón se contrae y expulsa la sangre al cuerpo, y en la diastólica el corazón se relaja y la presión disminuye, por lo que la presión arterial es cíclica, con cada latido va fluctuando.
Los valores tradicionales de la presión arterial, considerados normales, son 120/80 milímetros de mercurio. Se diagnostica hipertensión cuando la presión arterial está por arriba de 140/90; pero no existe un valor para considerarse baja, aunque se ha tomado la cifra de 90/60.
“Más que tomar el valor de presión arterial absoluto, se recomienda verificar si éste se relaciona con los síntomas de la presión baja, que son debilidad, mareo, fatiga, palidez, falta de aire y sudoración; en el caso extremo, el paciente puede sufrir un síncope neurocardiogénico o desmayo”.
Hay quienes por su constitución física, edad, y sobre todo, del género femenino, o personas delgadas, pueden tener la presión relativamente baja, pero se sienten bien.
En cambio, habrá otras personas más corpulentas o con mayor masa corporal en quienes una presión arterial relativamente baja les puede ocasionar un desmayo.
El médico que evalúa a un paciente con antecedente de desmayo debe discernir como primer paso si tiene o no una enfermedad cardiaca, y quienes sí la padecen se pueden desmayar porque una válvula está enferma o debido a que el corazón tiene sus paredes muy gruesas (hipertrofia), entre otras causas.
Por otra parte, quienes no tienen enfermedad cardiaca pueden sufrir de un síncope o desmayo porque sencillamente les baja la presión, sobre todo si están de pie e inmóviles por mucho tiempo, como en un desfile o la iglesia, lo que provoca que la sangre se acumule en las piernas por la gravedad y no regrese al corazón y cerebro.
“Y los vasos sanguíneos se dilatan y la frecuencia cardiaca disminuye, y la persona sufre de un síncope o desmayo”, explica el cardiólogo.
La mayor parte de los desmayos no tiene consecuencia.

Para saber
Recomendaciones preventivas para presión baja:

+ Tomar agua natural de un litro y medio a dos al día.

+ Agregar sal de mesa a los alimentos (o comer alimentos salados de origen).

+ Hacer conciencia de la postura del cuerpo para evitar la posición de pie o sentado por tiempo prolongado.

+ Educar al paciente y a la familia sobre la naturaleza crónica del problema, enfatizando que no es una enfermedad cardiaca y que no tiene curación sino control.

+ Aprender a reconocer los síntomas premonitorios y entender que la única forma de abortar el desmayo es acostándose y levantando las piernas.

+ Reconocer los factores desencadenantes y evitarlos (ver sangre, dolor intenso, lugar caliente y poco ventilado, no haber desayunado, parado en la iglesia, etcétera).

+ Identificar otros problemas asociados a los anteriores, tales como ansiedad, angustia o arritmia.

+ Solicitar la valoración de un cardiólogo.