Hay que bajar las cantidades de azúcar, sal y grasas en puestos callejeros, en la preparación de aguas frescas, de gorditas o tacos, destacó el Dr. Eduardo Jaramillo Navarrete, director general de Promoción de la Salud y secretario técnico de la Red Mexicana de Municipios de la Salud.
El funcionario federal consideró que los alcaldes deben involucrarse más en el tema de la alimentación y la actividad física, son los que regulan el comercio en vía pública, controlan los giros mercantiles y es muy importante que desarrollen acciones de capacitación para que los propios vendedores sepan qué cantidades de azúcar utilizar, de sal y que no reutilicen los aceites con los que se fríen los alimentos.
Asimismo, que promuevan espacios para la realización de actividad física, las reservas territoriales de los municipios son una prerrogativa de los alcaldes, entonces, ellos pueden cambiar o destinar estos espacios para la construcción de parques, jardines, sitios en donde nuestros jóvenes puedan desarrollar una actividad física, agregó.
“Esto, además de permitirles alejarse del sobrepeso y la obesidad, igualmente los aleja de las adicciones, les da oportunidades para un mejor desarrollo y también es una forma de previsión social de las adicciones, violencia y delincuencia”.
Mencionó que otro tema que los ocupa y preocupa es el del embarazo en niñas y adolescentes; se han estado desarrollando una serie de actividades de manera muy intensa para estabilizar y revertir esta tendencia.
Ejemplificó los problemas sociales, económicos y culturales que conlleva un embarazo no deseado en niñas y adolescentes, les trunca el proyecto de vida, las aleja de la escuela, en ocasiones también al padre, entre otras implicaciones.
Pero más allá de eso, dijo que también hay condiciones biológicas, médicas, pues una madre joven no ha desarrollado su potencial biológico para tener un hijo lo suficientemente fuerte y lo suficientemente sano, entonces se tienen niños con bajo peso al nacer que por supuesto también van a tener condiciones de vulnerabilidad.
Mencionó que un niño prematuro no ha desarrollado suficientemente el páncreas, que es la glándula que produce la insulina, la cual permite metabolizar el azúcar y ello tiene que ver con la diabetes.
“Cuando la abuela o la tía ven que el bebé es muy pequeño, muy flaquito, lo empiezan a atiborrar de alimentos, normalmente ricos en carbohidratos y azúcares, el páncreas empieza a sobre trabajar y en cinco años lo tiene deteriorado, es incapaz de producir insulina para transportar el azúcar a las células y metabolizarla, entonces ya se tiene el problema de diabetes infantil”.
El doctor Jaramillo vino a la Primera Reunión Regional de la Red Mexicana de Municipios por la Salud, que ayer se clausuró.