Analine Cedillo
Agencia Reforma

La calidez tabasqueña no sólo se experimenta a través de su clima. En el llamado “infierno verde”, sobran los anfitriones inesperados que buscan que el viajero se lleve los mejores recuerdos de su tierra.
Llegamos a Tapijulapa justo a la hora de la comida. El termómetro marca más de 30 grados centígrados, la humedad es intensa y no es sorprendente que las calles empedradas estén semidesiertas.
Por estar situado a unos 10 minutos del centro turístico Villa Luz -un paraíso de cascadas refrescantes y senderos selváticos-, con frecuencia quienes visitan ese destino optan por comer y curiosear en Tapijulapa antes de volver a Villahermosa; es nuestro caso.
El pueblito, de raíces zoque, está encaramado en la ladera de un cerro. Mientras caminamos cuesta arriba hacia el restaurante, donde nos espera una jarra de agua de una hierba llamada matalí, bien fría, una pareja asomada por el balcón de su casa adivina que somos turistas: nos delatan las cámaras y el entusiasmo que mostramos frente a cada fachada pintada de blanco y rojo, con sus macetas floreadas y techos de dos aguas.
Sin dudarlo, a gritos nos recomienda subir hasta el punto más alto de la localidad para tener una vista panorámica realmente bonita.
Allá está el templo dedicado a Santiago Apóstol, el cual data del siglo 17. Su construcción, entre otros patrimonios culturales como la pesca de la sardina ciega (que se lleva a cabo en Semana Santa), le valieron a Tapijulapa ser nombrado Pueblo Mágico en 2010.
Mas son los recuerdos elaborados en mimbre los que realmente atrapan nuestra atención. Tanto en los puestecitos del jardín principal, como en varias casas de la comunidad, se ofrecen desde delicados aretes hasta magníficos muebles elaborados a partir de esta fibra vegetal.
La ligereza y durabilidad del material son sus principales atributos. Además, que se trata de trabajos cien por ciento hechos a mano, en los que el ingenio de los artesanos se manifiesta. Una sonajita para la bebé que está en camino y un servilletero en forma de ardilla, son algunas de las compras. Los precios son realmente asequibles, así que no viene al caso regatear.
Con un pedacito de Tapijulapa en la mochila y postales con el encanto tabasqueño en las cámaras, es hora de emprender el camino de vuelta a la capital del este edén.

CÓMO LLEGAR
Desde Guadalajara, VivaAerobus y Volaris vuelan directo a Villahermosa. Tapijulapa es una alternativa para conocer de ida y vuelta desde Villahermosa. Está situada una hora y media en auto, aproximadamente, al sur de la capital tabasqueña.

CUÁNDO IR
Entre septiembre y enero, la temperatura promedio es entre 28 y 30 grados. Mayo es el mes más caluroso.

DÓNDE DORMIR
Hotel Misión Express Villahermosa. Situado en el centro de la ciudad, a unos pasos de la Plaza de Armas. Desde 900 pesos por noche, por habitación, con desayuno incluido.

DÓNDE COMER
La Cocina de Garrido. Son especialistas en platillos de la cocina típica tabasqueña, entre ellos, totoposte preparado (una tortilla de maíz delgada y tostada, con frijoles, carne y salsa de chile amashito; se parece a las tlayudas oaxaqueñas.). Bebe agua de matalí (hecha con la hierba de ese nombre) o pozol (mezcla de masa de maíz, agua y cacao).

CON QUIÉN CONTRATAR
MiEscape.mx. La agencia de viajes de ADO, tiene opciones de vuelos, transportación terrestre, alojamientos y paseos turísticos. Cuenta con puntos de venta en los principales destinos del sureste mexicano.

MÁS INFORMACIÓN
www.miescape.mx/miescape
www.hotelesmision.com.mx/tabasco.php
visitetabasco.com

Compartir
Artículo anteriorNetflix & Fly
Artículo siguienteBien protegidos