CUERNAVACA, Morelos.- Afuera de la oficina de Correos de México, en pleno Centro Histórico de la ciudad de la Eterna Primavera, José Román rodea con su brazo derecho a su esposa Enriqueta hasta tocarle la cintura delicadamente con sus manos.
Sus pisadas se sincronizan. Como cada viernes a partir de las 8 de la noche, ellos encabezan la sesión de danzón que se celebra a un costado de la Plaza de Armas.
“Cualquiera puede bailar, lo más importante es hacerlo con el corazón”, dice Román.
Y entonces se aleja para regresar con su mujer. La encuentra y sonríe. Tiene el gesto de franco amor y respeto por quien ha sido su compañera de vida desde hace 42 años.
La música invita a quedarse a danzar con la multitud que goza y aplaude al compás de “Juárez no debió morir”, pero seguimos con nuestro recorrido por el corazón de este destino.
El ambiente se siente tranquilo. A decir de Juan Diego Pons, Secretario de Turismo y Desarrollo Económico del Ayuntamiento de Cuernavaca, la época de inseguridad que se vivió en la ciudad a raíz de la muerte del capo sinaloense Arturo Beltrán Leyva, apodado “El Barbas”, en 2009 ha quedado atrás.
Muchos visitan este destino atraídos por el sólo hecho de pasar horas en una alberca, pero la ciudad ofrece más que un clima perfecto en el que dar un chapuzón.
Después de andar por el quiosco del Jardín Juárez -en donde los jueves y domingos toca la banda de viento del Gobierno a partir de las 6 de la tarde- y visitar el Templo de San José El Calvario, se antoja un tentempié.
Frente a la estatua del General Carlos Pacheco Villalobos, quien fuera Gobernador de Morelos en el siglo 19, y bajo un toldo rojo encontramos el puesto de elotes y esquites “Teté”. Ya sea que los granitos de maíz se pidan fritos o hervidos, lo típico es solicitar que se sirvan con Doritos como guarnición. Un vaso del tamaño de medio litro cuesta 33 pesos.
Para quienes prefieran un ambiente más romántico, la terraza del restaurante Casa Hidalgo resulta ideal. Platillos como el lomo de cerdo al pipián se disfrutan en compañía de un dueto de guitarras que tocan el clásico de Consuelito Velázquez, “Bésame mucho”. Las mesas del balcón, con vista inigualable al cuadro principal del Centro Histórico, son perfectas para una pedida de mano.
Desde hace seis meses, la ciudad cuenta con una opción informal y juvenil donde disfrutar de la noche en compañía de mariachi.
Se trata del Mercado Comonfort -ubicado en el número 4 de la calle homónima-, colectivo gourmet establecido dentro de una casa antigua restaurada en la que distintos locales ofrecen comida vegetariana, vegana, mexicana e internacional, con distintas bebidas para maridar como cerveza, vino y mezcal.
“Los precios son bastante accesibles y el lugar es muy colorido y pintoresco”, comenta Jessica Guzmán, jefa del departamento de ferias y eventos especiales de Cuernavaca.
Una cerveza cuesta 35 pesos, mientras que un mezcal ronda los 40 pesos.
A la mañana siguiente, se puede visitar el Palacio de Cortés, que hoy alberga el Museo Regional Cuauhnáhuac en donde se exhibe, entre otras piezas, el fantástico mural de Diego Rivera titulado “Historia de Morelos, Conquista y Revolución”.
También se recomienda ir al Museo de Robert Brady, localizado a espaldas de la Catedral, para conocer las más de mil 300 piezas que conformaban la colección privada del estadounidense.
A Brady le gustó tanto la ciudad, cuando la conoció en los años 60, que compró una vivienda que ahora alberga el recinto, donde pasaba la mayoría del año. Su última voluntad, antes de morir en 1986, fue que el recinto quedara abierto al público como galería.
“La casa tiene varias recámaras que contienen piezas originales de todo el mundo”, platica Gustavo Tello, responsable de capacitación turística del Gobierno de Cuernavaca.
“Por ejemplo, hay piezas tanto prehispánicas como egipcias, así como un retrato de Frida Kahlo”.
Tras recorrerlo, no hace falta más que comprar una bolsita con cacahuates garapiñados para terminar de callejear y descubrir los secretos que albergan las construcciones coloniales de la capital morelense.
Guía práctica
CÓMO LLEGAR
Desde la Ciudad de México se toma la autopista a Cuernavaca.
Desde Monterrey: la aerolínea Transportes Aéreos Regionales ofrece vuelos directos a Cuernavaca los lunes, miércoles, viernes y domingo.
Desde Guadalajara: la aerolínea Transportes Aéreos Regionales ofrece vuelos directos a Cuernavaca los lunes, miércoles, viernes y domingo.
DÓNDE DORMIR
El Hotel Misión Cuernavaca se ubica en la zona residencial de Acapantzingo, a 10 minutos del centro de la ciudad. Desde mil 985 pesos por noche con base en ocupación doble.
CUÁNDO IR
Cuernavaca es la ciudad de la Eterna Primavera, por lo que cualquier fecha resulta idónea para visitarla.
TOMA EN CUENTA
La palabra “Cuernavaca” no representa nada. Es una malformación de “Cuauhnáhuac”, que en náhuatl significa el lugar junto, cerca o detrás de la arboleda, vocablo que Hernán Cortés no podía pronunciar.
MÁS INFORMACIÓN
www.hotelesmision.com.mx/morelos_cuernavaca.php
www.inah.gob.mx/es/red-de-museos/249-museo-regional-cuauhnahuac-palacio-de-cortes
www.casahidalgo.com
www.facebook.com/mercadocomonfort
www.visitmexico.com/es/museo-robert-brady
www.cuernavaca.gob.mx/turismo/