Saúl Alejandro Flores

Mucho se habla respecto a la problemática del agua, en todos sus aspectos, desde lo banal hasta lo crítico, desde diversas perspectivas dependiendo del agente del que se trate, del tipo de usuario o simplemente de aquellas voces preocupadas más que todo por la apatía imperante.

Es obvio que la mayor parte de la población ha escuchado acerca de la situación que guarda la disponibilidad de los recursos hídricos para el consumo humano y para el sistema económico, mismos que se encuentran en un estado crítico, dado que la población humana aumenta y a la par la contaminación del agua va de la mano. Es importante precisar que la cantidad del agua en la tierra ha sido la misma, por la disponibilidad de agua limpia disminuye gradualmente, tanto para el consumo humano como para el equilibrio de los ecosistemas.

En el caso local y en todo México, la contaminación, el desperdicio y la falta de aprovechamiento son algunos aspectos que reflejan la deficiente gestión del agua en el país. Como consecuencia de la ignorancia, o indiferencia o falta de profundidad en los conocimientos básicos del agua que predomina en la sociedad- en todos los estratos. Incluso en la falta de conocimientos pertinentes en muchos casos por parte de quienes ocupan algún cargo público dentro del sector hídrico en cualquiera de sus tres ámbitos, (municipal, estatal y federal).

Es inocultable que el planeta en lo general ha sufrido un severo deterioro ambiental en sus diversos componentes: agua, aire, suelo, flora, fauna; por ende los ecosistemas atraviesan por una degradación importante, lo que ha propiciado la preocupación de diversos expertos, principalmente por la velocidad con que el medio ambiente se ha deteriorado de una manera más rápida comparada con épocas anteriores.

Haré un repaso de un inventario global del recurso agua en el planeta, muchos de ustedes ya lo saben pero quien por primera vez asoma su mirada en este tema, espero poder ilustrarlo y darle a conocer la panorámica. Es sabido que el planeta comprende un 70% de agua y el 97.47 de este volumen es agua salada que se encuentra en el mar y 2.53 % es agua dulce. De ese porcentaje, 68.7% se encuentra en los casquetes polares y témpanos; 30.6 % en las profundidades del planeta y 1.24% en ríos, lagos, pantanos, suelos, embalses.

Lo anterior, nos refleja en números globales lo que propició una confusión, sabemos que desde nuestra infancia, al hablarnos del planeta tierra, nos decían que las ¾ partes eran de agua y ¼ de tierra, irónicamente denominado el planeta como tierra, en nuestra conciencia, quedamos con la imagen de la abundancia del agua, como un recurso que sobraba, eso vino a complicar el escenario de trabajo, curiosamente los seres humanos que habitan ese ¼ de superficie de tierra, contaminaron grandes extensiones de tierra y parte del recurso agua principalmente el ubicado dentro del territorio continental, esto no excluye daños severos que se han provocado en los mares principalmente con el derrame de petróleo al naufragar o sufrir algún siniestro ciertas naves, en dichas circunstancias el daño no es sólo en el agua contaminada, sino en la pérdida de flora y fauna marina.

Es importante, matizar que también con estos números las campanas pueden echarse a volar sabiendo que existe una alta disponibilidad de agua de mar, pero que requiere para ser destinada al consumo humano de ingresar al proceso de desalinización, se cuenta con dicha tecnología afortunadamente, pero en sentido contrario, es decir desafortunadamente esto puede ser un gancho de confusión que sólo puede favorecer a grandes corporativos, que venden la idea de que no debe haber problema con el abatimiento de agua en los acuíferos, y que existe la opción de aprovechar aquella procedente de mar, pero lo que no tomamos en cuenta sería el alto costo que implicaría, pues por ejemplo para hacer llegar o traer el agua desalinizada, no sólo se requiere que a escasos metros del mar se obtenga el agua, sino que ésta debe ser conducida a través de cientos o miles de kilómetros para hacerla llegar a los hogares o tomas domésticas, pero el líquido no llega por fuerza de gravedad o inercia, se requiere invertir en energía para bombear, conducir, así como la correspondiente infraestructura, personal para operar y esto se reflejaría en costos enormes, eso no debe olvidarse, por ello, es impostergable definir y establecer una autentica y eficiente política hídrica.

La disponibilidad actual de agua puede sufrir alteraciones en detrimento de la vida en el planeta, afectando a diversas especies vivientes, sean flora, fauna o funghi, pero para el ser humano puede ser un golpe severo, principalmente en los grupos de baja resiliencia, existen es indudable millones de personas en situación vulnerable, y éstos por supuesto serían las víctimas de esa baja disponibilidad, matizada por factores como el cambio climático.

Por tal motivo, es imperante provocar un desdoblamiento del discurso del desarrollo sustentable, que no quede en simples discursos sino en políticas, con procesos sólidos y de resultados de alto impacto. Es impostergable consolidar el concepto y concretización de ciudades sustentables con servicios públicos acordes al concepto, aunado no sólo a ciudades, sino al propio ecosistema, puesto que el agua no es sólo un servicio público, ese es tan sólo un aspecto mínimo pero que con su mala planeación ha provocado su desperdicio y por ende contaminación, de ahí lo imperioso de plantear escenarios que provoquen una real concientización en todos los usuarios y bajarlos de la nube de la alta disponibilidad de agua que fomenta el desperdicio, estas y otras son acciones que permitirán que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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