Una costumbre muy arraigada en Aguascalientes es evidenciar la situación en que se encuentran individuos y familias, a quienes la vida les ha negado oportunidades económicas y laborales, o que teniéndolas, son tan raquíticos los ingresos que los mantienen en la pobreza.

Lo anterior empuja a que se den otras situaciones igual de lamentables, principalmente problemas con la pareja que inevitablemente repercuten en la formación de los hijos, además de otros efectos negativos como el alcoholismo, la drogadicción y el suicidio.

Cada vez que se conoce ese tipo de casos, de inmediato surgen recomendaciones de lo que debería hacerse para solucionarlos, pero la voluntad dura los minutos que tardan en hacer la recomendación, con lo que consideran que ya cumplieron con su parte y sean otros los que se encarguen de llevar a cabo el cambio.

Hay quienes dedican gran parte de su tiempo a promover una mejoría para los más desfavorecidos, lo que en sí es una labor loable y que sin embargo requiere del apoyo colectivo, que cada quien haga lo que esté a su alcance para hacer suyas las metas, con lo que se podrá avanzar más rápidamente en la solución de los asuntos que a todos atañe.

Lo que planteó la señora Leticia González Esquivel, presidenta del Consejo de los Centros de Integración Juvenil Aguascalientes (CIJA), debe mover las fibras más sensibles de la sociedad, como es el hecho de que existen niños de 10 años que ya registran problemas de adicciones, lo que obliga a redoblar esfuerzos para sacarlos de ese submundo en que alguien los introdujo.

Es una cuestión que no debe quedarse sólo en la denuncia y las lamentaciones, sino en buscar una puerta de salvación para los que han caído y evitar que otros corran la misma suerte. Un dato que mencionó la señora González Esquivel “retrata” la situación, al citar que reciben un promedio de 40 jóvenes por mes que acuden a tratamiento para desintoxicarse y que por las condiciones en que llegan se observa que algunos de ellos se iniciaron desde temprana edad.

Es necesaria una campaña en que se divida participantes y objetivos, empezando por la familia, para que los padres vigilen el comportamiento de sus hijos, y si detectan algo anormal, busquen su origen, que puede ser entre los amigos o compañeros de escuela. Los estudiosos del comportamiento humano recomiendan que más que regaños y castigos, se requiere un diálogo abierto, porque hacerlo sólo con reprimendas lleva a la rebeldía del que acusan de cometer algo indebido y tratará de seguir por la ruta nociva. Además se puede recurrir a un Centro de Integración Juvenil para que reciba la ayuda profesional que necesite.

Las autoridades del Sector Salud tienen que ser de las más interesadas en encontrar una solución a esta problemática, toda vez que reduciéndose el número de adictos a inhalantes, marihuana, alcohol y tabaco, entre otros, será menor el gasto que se haga en el afán, para ello se tiene un avance con el Centro de Atención para la Rehabilitación de Adicciones (CAPRA), que se encuentra en el Hospital de Psiquiatría “Dr. Gustavo León Mojica García” y cuenta con áreas de desintoxicación, rehabilitación, consulta externa y orientación familiar, programa que debería promoverse más, principalmente en las colonias urbanas y comunidades rurales.

El National Institute on Droug Abuse asegura que según cálculos, el costo total del abuso de sustancias en Estados Unidos excede los 600 mil millones de dólares al año, lo que incluye los costos relacionados con la pérdida de productividad, la salud y el crimen, cantidad que en México es menor, pero de cualquier manera se dedica una suma muy importante para atender este rubro.

También deben involucrarse el sistema educativo, las iglesias, los partidos políticos y las agrupaciones sociales, lo que ampliaría el abanico de localización y cuidado de enfermos en aras de disminuir el aprieto que afecta a Aguascalientes, para ello debe tenerse como estandarte que “aplicación temprana, la mejor”.

NO PACTAN

La sonrisa del presidente municipal, Juan Antonio Martín del Campo, se borra en cuanto le preguntan si ya firmó la pipa de la paz con algunos regidores, con los cuales hay diferencias por la forma de trabajar y que al no compartirlas viene la separación y estar como cuchillito de palo.

Habrá quien sugiera que no se le dé mayor importancia a ese tipo de actitudes, pero no es posible teniendo en cuenta que es un grupo muy reducido el que integra el ayuntamiento, apenas de 18 miembros, lo cual supondría que en caso de un malentendido el diálogo debería de ser casi de inmediato.

Martín del Campo insiste en que quien debe evaluar el desempeño de los ediles debe ser la sociedad, sin embargo, desconoce el origen de las discrepancias y por otra parte, cuál es el resultado de la labor que desempeña cada uno, por lo que así resulta difícil calificarlos.

Se ha concretado a manifestar que no quiere abordar ese tema, pero al mismo tiempo felicitó a varios (sin mencionar sus nombres), “a ellos mis respetos” por la labor que han tenido en comisiones, “que es una gran mayoría”.

Los puntos de vista que tienen –quienes están enfrente– “son respetados, cada uno con su ideología”, lo que “es parte de la democracia y contribuye a enriquecer las ideas para mejorar a favor del pueblo”, palabras que permiten intuir que quienes no comulgan con esa mayoría, pertenecen a la oposición política; sin embargo, del propio partido del alcalde hay quienes van en otra dirección.

Por ello, para que se conozca qué hace cada quien, propone crear un sistema de evaluación que permita calificar a todos los integrantes, método que tendría que aprobar el pleno edilicio, y por lo que se percibe, no será fácil que lo logre.

Seguramente que la reunificación de criterios será posible cuando se entienda que, en efecto, el órgano se forma de distintas corrientes políticas, por lo tanto, es difícil ponerse de acuerdo, pero si se aplica una fórmula muy sencilla: “Para vencer hay que convencer”, sería otro el cantar, esto es, persuadir con razones y no querer imponerse, así se podrá allanar cualquier escollo y que es válido no sólo para Martín del Campo, sino en todos los funcionarios municipales, que en ocasiones son los responsables de este choque de trenes.

OLVIDAN AL AUTOR

Aseguran los que saben, que la mezquindad no tiene progenitura, lo que se ha podido comprobar en los últimos días en la conmemoración del noveno aniversario de la instalación y bendición del Cristo Roto, en la Presa “Plutarco Elías Calles”, de San José de Gracia, Ags.

La imagen de Jesús crucificado ha sido un imán turístico para la cabecera municipal al registrar un cambio en la situación económica –aunque sólo para algunas familias-, lo que debería de ser un motivo de reconocimiento para quien hizo posible su instalación, como fue el exgobernador Luis Armando Reynoso Femat, que en 2006 se empecinó en cambiar el destino de este municipio.

Enfrentó durante cuatro años a la Comisión Nacional del Agua (CNA), que con base en las leyes federales buscó, y sigue haciéndolo, que se retire la efigie por estar en aguas nacionales, pero ante el auge que tiene entre los creyentes del estado y la región, no ha podido hacerlo.

Las razones que tengan los josefinos para olvidar a quien hizo posible el cambio sin paralelo de su pueblo, sólo ellos lo conocen, pero la historia no se borra con pequeñeces.