Paloma Villanueva
Agencia Reforma

Ante al argumento de que la mariguana es menos dañina que el alcohol u otras drogas, Eduardo Calixto, jefe del Laboratorio de Neurobiología de Instituto Nacional de Psiquiatría, aclara que es menos adictiva, pero eso no implica que genere menos afectaciones a la salud.
“El alcohol incrementa la liberación de dopamina y activa al receptor GABA-A en el cerebro, que es un inhibidor, por eso primero provoca euforia y después aletarga totalmente; el fenómeno de adicción es inmediato debido a la presencia de dopamina.
“En cambio, la mariguana incide sobre el receptor de anandamida, lo que provoca la sensación de tranquilidad y letargo pero no induce la liberación de dopamina, por eso el riesgo de desarrollar adicción es menor”, detalla.
Sin embargo,  aclara que no hace falta que una persona desarrolle adicción a la mariguana para sufrir daños irreversibles.
“En estructuras como la corteza cerebral, lo que se ha identificado, es que la mariguana induce muerte neuronal y esto es directamente proporcional a la concentración y el tiempo de exposición.
“Además disminuye la memoria, el aprendizaje y la atención; interfiere también en el proceso para atender señales de emergencia por parte de la corteza cerebral y esto es un fenómeno irreversible”, advierte.
Para Calixto, antes de iniciar el debate sobre la legalización de la mariguana, se requiere generar evidencia científica sobre los daños a la salud que presentan.
“En México no hemos podido controlar las adicciones que nos han mantenido en jaque como el alcohol, que es la primera causa de muerte de jóvenes entre 20 y 30 años por accidentes y  vamos a poner en la palestra otra posible adicción de la que no hemos valorado los efectos “, alertó.