Un incansable fervor mariano inundó el recinto edificado en honor a la Santísima Virgen de la Asunción, la tarde y noche de ayer domingo y parte de la madrugada de hoy, con los fieles que caminaron desde Jesús María y con el desfile de los operadores de tráileres, taxis, y camiones diversos.
Alrededor de las cinco de la tarde, bajo un intenso calor, que culminó nuevamente con una lluvia moderada, la peregrinación correspondiente a la Parroquia de Jesús Nazareno, marchó hasta la ciudad capital, con el acompañamiento de sus fieles que sostuvieron en hombros a su santo patrono y a la Santísima Virgen, seguido por los ya conocidos Chicahuales con grandes y coloridos sombreros y pintorescas máscaras que los caracterizan, algunos a caballo y otros a pie, acudieron al llamado en el día previo a llevarse a cabo la Romería de la Asunción, en una de las llamadas peregrinaciones más numerosas, organizadas y hermosas.
El Arzobispo Emérito de Durango, Monseñor Héctor González Martínez, recibió con júbilo al enorme río de gente que desbordó el interior de la iglesia, al igual que el Excelentísimo Señor Obispo, Don José María de la Torre Martín y el vicario general, Raúl Sosa Palos, con una bienvenida personalizada, ofreciendo su mano a todos los visitantes, ansiosos por dejar su beso a su Madre Santísima.
En su homilía, felicitó a la concurrencia por esta edificante y larga romería que han hecho en vísperas de la fiesta de María en el misterio de su Asunción al cielo en cuerpo y alma, recalcando las palabras que Jesucristo hace a sus discípulos, al decirles que Él no ha venido a traer la paz, sino la división entre los hombres, puesto que, por su causa habrá confrontaciones, “Cristo supera la división con el amor y la misericordia, Él no devuelve mal por mal, devuelve el bien por mal, recompensa el odio con el amor”.
Meditó sobre el significado de la Misericordia: Miseria y Corazón, es decir, “Misericordia es poner los ojos del corazón en la miseria y pobreza material a favor de quien más lo necesita”.
“Dichosos los pobres de espíritu, los afligidos, los que buscan la voluntad de Dios, los impíos de corazón, los calumniados por causa del evangelio, alégrense porque será grande su recompensa en el cielo”, finalizó.
Ya por la noche, los conductores de los transportes de carga y de pasajeros, así como los taxistas hicieron lo propio, anunciando con sus cláxones la fe que le profesan a la Virgen, con uno de los desfiles más esperados, a un día de celebrarse la Romería de la Asunción.