En medio de una intensa tormenta de granizo que cubrió de blanco el centro de la ciudad capital, la celebración de las 19:00 horas, se llevó a cabo con la presencia de la Acción Católica y sus Asociaciones, Apostolado de la Cruz, Legión de María, Misioneros Seglares de la Inmaculada, Movimiento de Renovación, Caritas, Voluntarias Vicentinas, Talleres de Oración, Unión Regional de las Cajas de Ahorro, Kairos, Cursillistas y el Instituto Diocesano de Estudios Teológicos Pastorales, cuyos peregrinos lograron resguardarse apenas unos minutos antes de la granizada.
No obstante, este regalo de la lluvia que Dios envió a tierras aguascalentenses, fue agradecido y bienvenido por quienes mantienen su fe en la Santísima Virgen y en su hijo amado.
Por el contrario y pese al intenso calor que pernoctó por la tarde de este sábado, no fue impedimento para que los cientos de devotos acudieran a venerar a la Madre de Jesucristo, acompañando su peregrinar con canciones, alabanzas y oraciones, movidos por el amor hacia la Virgen de la Asunción.
En el décimo tercer día del Quincenario Mariano del año Jubilar de la Misericordia en honor a la patrona de Aguascalientes, fieles de las Parroquias de Jesús María y José, El Buen Pastor, Santo Domingo Savio, María Madre y Reina de las Familias, Santo Toribio Romo y la Transfiguración del Señor hicieron su arribo a la casa de Dios, guiados por sus respectivos sacerdotes, Martín Arceo y José Gutiérrez Muñoz, Natalio Tovar González, César Cuauhtémoc Chávez, Juan Gerardo Hernández Gutiérrez, así como Javier Regalado de la Iglesia de los Ángeles de Durango.
Con la iglesia concurrida, el vicario general Raúl Sosa Palos, en representación del Excelentísimo Señor Obispo, Don José María de la Torre Martín, dio la bienvenida a los devotos iniciando con la celebración de la eucaristía.
El párroco de Santo Domingo Savio, con la anuencia del celebrante principal, ofreció el mensaje a los asistentes de este día.
Habló principalmente de la unidad y de la comunión, dos aspectos que María como madre de Jesús ha dejado a sus hijos como herencia, puesto que desea que nos amemos y tratemos como hermanos, manteniendo esa unidad y comunión en Cristo, ya que el clavado en la cruz nos la dejó como madre de los pecadores.
Finalmente, exhortó a todos a pedirle a María su ayuda para vivir la comunión y dar testimonio del Dios vivo.
“María es la reina, es la madre que protegió a sus apóstoles y que Jesús hizo cabeza y estandarte, con la fuerza del Espíritu Santo”, concluyó.