Desde que Felipe Calderón impulsó la creación del “mando único” en seguridad pública y que retomó el presidente Enrique Peña Nieto, no se ha podido concretar debido a las aristas que tiene, principalmente que al ser una idea centralizadora somete a la autonomía municipal.

Aguascalientes se ufana de ser uno de los estados en que opera cabalmente, pero hay otros en que los alcaldes se resisten a ser simples “paga-nóminas” ya que ni siquiera tienen autoridad sobre los policías, puesto que el director o secretario de la corporación lo designa el titular estatal.

Al no haber una ley que obligue a que se cumpla esa parte, lo que hay son acuerdos de coordinación, mediante los cuales se delega la autoridad al Secretario de Seguridad Pública del Estado para que defina los programas y operativos que deben efectuarse y en los cuales la preeminencia la tiene la policía estatal, dejando en segundo término a los municipales que aún cuando cumplan con una aprehensión importante el “parte” lo hacen los estatales.

Calderón acusó a las corporaciones municipales de estar “infestadas” de “soplones y halcones” al servicio del crimen organizado, lo que obligaba a reducirlas a su máxima expresión y para ello discurrió crear una figura de mando en cada uno de los 32 estados, suponiendo que así habrá un control absoluto, sin embargo terminó su sexenio y no logró cristalizar la idea, que volvió a plantear el presidente Peña, pero sin avanzar más allá de los citados convenios.

La propuesta de elevar a rango constitucional el mando único que envió EPN al Congreso de la Unión se mantiene en el cajón de los pendientes, lo que no obsta para que ya se hable que “es un modelo agotado”, como lo calificaron especialistas del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) en la visita que hicieron a Aguascalientes a principios de este mes.

José Antonio Sánchez y Pavel Gómez, ambos expertos en temas municipalistas, señalaron que la estrategia centralizadora del mando único limita los alcances y la efectividad que cada municipio puede lograr a través de sus propias estrategias y acciones de seguridad pública

Consideraron que la concentración en manos del gobierno del estado “no necesariamente ha generado los mejores resultados, toda vez que son los propios municipios los que conocen mejor sus problemas de seguridad y por ende, están en condiciones de ofrecer mejores soluciones y mejores respuestas en ese tema”.

Pavel Sánchez reiteró que el mando único no forzosamente es la solución a los problemas de inseguridad, puesto que “reduce la capacidad de reacción de los gobiernos municipales y fortalece al gobierno estatal, pero un ciudadano lo primero que busca es un gobierno más próximo y no necesariamente obtiene la respuesta en ese nivel”.

Por su parte, José Antonio Sánchez destacó que el mando único pudiera tener relativo éxito, sin embargo es un modelo de política pública que limita a los ayuntamientos a dar respuesta efectiva en esta materia. Planteó que se puede prescindir del mando único si los municipios adoptan diversos esquemas, desde los más sencillos como es la coordinación entre dos o más hasta los más sofisticados, que sería el uso de drones, de tecnología en imágenes con lo que puedan hacer frente a una situación compleja de seguridad.

Se tiene la idea, abundaron los peritos del CIDE, que si hay una policía más grande se logrará mayor eficiencia y eso no es una verdad absoluta, ya que se evalúa más los productos que los impactos o el resultado, que a final de cuentas es lo que debe contar.

A partir que el ex presidente Calderón formuló el mando único, como una manera de fortalecer la guerra que emprendió desde principios de 2007 contra el narcotráfico y la delincuencia organizada, hubo oposición de alcaldes y estudiosos del orden municipal, pero encontró el apoyo de las bancadas del PAN en las cámaras de Diputados y Senadores, de los congresos locales y en ayuntamientos, que a pesar de todo no lograron alcanzar su término, que era la inclusión en la ley.

Al volver a tomar el concepto, el presidente Peña Nieto encontró el rechazo de los grupos parlamentarios del PAN, lo que ha llevado a que si bien existe en cada estado, no es obligatorio que todos los municipios participen.

Lo que no se puede negar es que lejos de haber fortalecido a los cuerpos municipales, al ser absorbidos por la policía estatal, se ha debilitado la figura de los alcaldes, que en este renglón pagan el salario de los elementos pero el mando lo ejerce otro.

CARGOS PARALELOS

Uno de los mayores problemas que enfrentan los empresarios que tienen contratos con los tres niveles de gobierno es el pago a tiempo, ya que por una mala costumbre les difieren por meses la liquidación, lo que provoca graves dificultades en su economía y que ha llegado al extremo que algunos de ellos vayan a la ruina.

Por ello cada vez son más las voces que piden una ley que ponga límite de tiempo y que además fije una sanción al funcionario que retrase la entrega del cheque, con lo que se acabaría el calvario que pasan los proveedores.

Al respecto, en su primer pronunciamiento como presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Juan Pablo Castañón Castañón hizo un llamado “a que los contratos de suministro con los gobiernos estatales y federal sean garantizados y agilizados en su pago, en todo el país, a fin de asegurar el empleo de los millones de mexicanos que dependen de la sustentabilidad de esas empresas”.

Aunque no lo mencionó, está claro que así como se le exige a los hombres y mujeres de negocios que estén al día con sus obligaciones fiscales, la parte gobernante haga lo propio a la hora de presentar las facturas y no que los traigan con que “para el próximo mes te pago” y se llega el día y otra vez piden otro plazo, mientras que sus abastecedores les exigen el pago. Es una cadena que no se debe quebrar y para ello es preciso que quien esté atrás de un escritorio en Hacienda y en las secretarías o direcciones de finanzas de estados y municipios entiendan que el recurso va de mano en mano y cuando se rompe la ilación las consecuencias no se hacen esperar.

En el artículo que publicó El Universal, en su edición del pasado 18 de diciembre, Juan Pablo Castañón hace una serie de propuestas que tienden a elevar la participación de los empresarios en la vida pública, entre ellas destaca generar un marco normativo que se adapte al tamaño de cada centro productivo, y que sea más sencillo y de fácil cumplimiento, de manera que se reduzca al mínimo necesario los trámites y requisitos exigibles. Para que el empresario destine más tiempo a hacer crecer su empresa y a sus trabajadores, y menos a inspecciones, formatos y trámites.

Al mismo tiempo planteó seguir avanzando en la reforma hacendaria que permita garantizar el empleo y la inversión, que contemple programas de incentivos y simplificación, y que facilite la regularización de las empresas que están en la informalidad, lo mismo un mayor acceso al capital e incentivos a la inversión, con financiamiento competitivo para la reconversión industrial y comercial.

Sostuvo que la inversión de largo plazo y la modernización de las empresas es fundamental para aumentar la productividad y fortalecer a las economías regionales, lo que ojalá lo perciban las autoridades ya que, ciertamente, se necesita vigorizar cada región del país y esto se logra con el progreso del aparato productivo y el rendimiento de cada empresa.

MUY CARO EL CALDO

Las familias que radican en la cuadra de Mariano Escobedo y primer anillo estaban felices por la construcción de una tienda departamental a un lado de sus domicilios, pero desde hace dos semanas cambió radicalmente su percepción, debido a la alarma que utiliza y que se activa en cualquier momento, por lo que en plena madrugada está con su característico sonido que dura hasta media hora, sin embargo minutos después que se baja el interruptor vuelve a funcionar y así es de día y de noche. Han pedido el apoyo de la policía pero tal parece que aún cuando les llaman la atención no les hacen caso, por lo que buscarán otras formas de hacerse escuchar.