Broma macabra y de pésimo gusto provocó la movilización de varias patrullas. Ayer al filo del mediodía reportaron que en el fraccionamiento Pintores Mexicanos, en el interior de una hielera había restos humanos. Y en efecto, había manchas hemáticas y dos corazones pero a final de cuentas resultaron ser de animal.
Hasta el momento se desconoce quién fue el autor de la vacilada. Si su intención fue provocar asombro entre vecinos y la movilización policial, pues vaya que lo logró. Aunque, más que humor negro, lo que refleja tal acción es la maldad del responsable.
De acuerdo con una fuente de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, los hechos se suscitaron alrededor de las 12.00 horas. El hallazgo tuvo lugar en la calle Salvador Novo del fraccionamiento Pintores Mexicanos.
Una vecina caminaba sobre la vía pública y en determinado momento, al pasar junto a la hielera percibió nauseabundo olor. Al acercarse mayor fue su sorpresa al ver lo que parecían ser manchas de sangre y restos de órganos. Supuso que eran humanos.
Lo más rápido que pudo llamó al servicio de emergencia y reportó lo que había encontrado. Obvio, la reacción fue inmediata como impresionante. Varias patrullas arribaron a dicha arteria y acordaron la zona. A simple  vista confirmaron que había restos en el interior de la hielera y a partir de ese momento, el asunto fue de competencia ministerial.
Minutos después llegaron los expertos en medicina forense e inició el minucioso análisis. Eran dos corazones pero pronto se descartó que fuesen humanos. Eran de animal.
Ya aclarada la duda, se canceló el estado de máxima alerta y todo quedó en falsa alarma, en una pesada broma. Se infiere que lo hicieron dolosamente, justo en el día de las elecciones. Sabían que los cuerpos policiales estaban trabajando en el operativo especial; que los teléfonos de emergencia deberían usarse sólo en los casos estrictamente necesarios, y sin embargo, a ese sujeto se le ocurrió dejar la hielera en vía pública, con su cruento y repugnante contenido. Qué forma tan absurda de desperdiciar el tiempo y de distraer a las autoridades. Para concluir, como suelen hacerlo la mayoría de estos individuos, se escudó en el anonimato. La policía sigue indagando.