El PRD tiene una habilidad extrema para presentar siempre un frente de conflicto, de ruptura y de inminencia de crisis a cada paso. Realmente no entiendo cómo puede el señor Navarrete creer que la renovación de la dirigencia pueda cambiar la estructura del partido. Le escuché una frase hace pocos días, en una entrevista de las varias que ha dado, en la que dijo: “Tenemos que hacer las cosas de diferente forma, porque si las seguimos haciendo igual, vamos a tener los mismos resultados, y esos resultados que hoy, por ejemplo, tenemos, no son los resultados que queremos. Ni en cantidad de votos ni en presencia política, ni en consolidación de un proyecto de izquierda”. Y uno se pregunta siempre: ¿Cuántas izquierdas caben en la izquierda? Todo este matiz, esto de Nueva Izquierda, Izquierda Democrática, Foro Nuevo Sol, todas las expresiones que le quieren dar a lo que cada uno de ellos cree que es lo mismo pero lo ofrece como si fuera diferente, es lo que ha hecho que esto se convierta en lo que algunas vez dijo Porfirio Muñoz Ledo, que más que una alianza era un muégano. Una cosa hecha un mazacote en donde los chipotes ya no le dan la forma de una esfera ni le dan una forma congruente a los esfuerzos de la izquierda. También me parece muy grave que no quieran entender la realidad de una postura que debe ser por definición de disidencia. Recuerdo que Carlos Navarrete, cuando se salió Andrés Manuel López Obrador del PRD, dijo: “No nos va a hacer ningún daño, el PRD seguirá por su línea política, etc..etc..”. Y ahora vemos que todo eso no era más que un discurso de “aquí no pasa nada”, cuando se estaban dando cuenta de que todo lo que estaba pasando era porque, así como el PRI no quedó incólume con el desgajamiento que después produjo al PRD, el PRD no puede quedar ileso frente al desgajamiento que le está produciendo MORENA. Esto es la suma de sus diversidades, mas la presencia de una línea política que pretende una congruencia opositora que ellos no tuvieron en pos de una supervivencia. ¿Le sirvió a la larga, a quién, haber firmado el Pacto por México? Creo, para mis adentros, que el Pacto fortaleció temporalmente a quién lo inventó. Elevó notablemente las posibilidades de supervivencia de quién lo firmó por parte del PAN, y le regaló un postre envenenado al PRD. Y ese veneno lo estamos viendo ahorita, porque la pongan como la pongan, una dirigencia que no ha cumplido, que tiene que ofrecer su propia existencia para un reacomodo de las fuerzas, es una dirigencia que no dirige. Y un dirigente que no dirige es un dirigente que transige. Y la transigencia de Carlos Navarrete fue de decir: “Yo pongo a disposición de la asamblea todos los cargos del comité ejecutivo”. Y entonces van a caer en el pecado de las viejas organizaciones de la izquierda universitaria o de las otras organizaciones, como las de los sindicatos: “¡Vamos a consultar con la asamblea!”. Pues mejor declárense en asamblea permanente y olvídense de los cargos directivos. Eso es lo que están haciendo, están regresando a la política de la prepa o del sindicato, de cosas de esas que en algún momento prohijaron las organizaciones de izquierda. ¿Qué le va a pasar? O la extinción de su corriente y del dominio de esa corriente, o la desbandada. Ahora, ¿Quiénes se van a ir? ¿Quién queda con poder para irse del PRD? Pues como no sean los amigos de Bejarano, ¿Quien más tiene una cierta representatividad como para que su fuga, o su salida, les haga daño a los que se quieran quedar? Porque finalmente si se van, malo porque están afuera. Pero si se quedan, malo porque están adentro. Y entonces esto me recuerda una similitud en la política bastante escatológica pero real, que decía: “¿Y porque si fulano de tal es tu enemigo lo tienes aquí adentro? Porque prefiero que orine dentro a que me orine desde afuera”. Eso es lo que les estas pasando a los perredistas, pero de todos modos el chorro ahí va.

En el PRI, ¿Cual es la noticia? La fórmula con la cual llega la unidad al Partido Revolucionario Institucional, que es Manlio Fabio Beltrones y Carolina Monroy, que es una mujer de mucho trabajo, pertenece a un familia de políticos, lo cual no debería de preocupar, cuando estamos viendo quién está jugando la candidatura republicana en los E.U., un señor cuyo papá fue presidente de los E.U. y cuyo hermano también. Y los hermanos Kennedy formaban parte de una dinastía de políticos, en fin. En la política hay familias que se dedican a eso y algunos llegan a mejores posiciones que otros. ¿Es importante la posición de Carolina Monroy? Creo que no. Creo que la secretaría general del PRI es una secretaría muy decorativa y protocolaria. ¿Y porque está ella ahí? ¿Porque es sobrina de quién es, prima lejana de quién es? No. Creo que está ahí porque es mujer. Porque a alguien se le ocurrió que para quedar bien con la tendencia política de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, la fórmula de competencia tenía que ser el presidente del partido un señor y la secretaría general una señora, o al revés. El PRI es un partido que no ha tenido problema en poner en la presidencia del comité ejecutivo nacional a mujeres. Y por encima de la secretaria general hay otras secretarias muy poderosas: la de organización, finanzas, acción electoral, acción política, etc. La estructura del PRI le permite tener a una secretaria general que satisfaga lo que en un principio quiso hacer el presidente de la república, que era tener un partido a modo. ¿A modo de quién? ¡A modo de él! A su imagen y semejanza. Ahora lo tiene a su media imagen y a su media semejanza, porque finalmente Beltrones, que sabe que en la política no se gana todo, dijo: “bueno yo gané la presidencia del PRI y el presidente quiere a una gente de su confianza y su cercanía en la secretaría general. Está bien, podemos trabajar”. Y van a trabajar y creo que Carolina Monroy le va a ayudar mucho a Manlio.

LA VERDAD SOSPECHOSA

En el asunto de los asesinatos de la Colonia Narvarte en la ciudad de México hoy hay algo novedoso, que es la aparente discusión entre dos gobiernos de la república mexicana. El gobernador de Veracruz, Javier Duarte, dice que la responsabilidad suya es garantizar la seguridad de quienes viven en el estado de Veracruz. Es imposible que un gobierno garantice toda la seguridad de todos los ciudadanos porque entonces no habría delitos. Pero lo que sí es obligación de un gobierno estatal, es poner el remedio judicial y jurídico ante la violación de la ley. Duarte dice que de todos los casos que se han presentado solamente algunos han quedado bajo la jurisdicción de la procuraduría veracruzana; otros, sobre todo en casos de periodistas, han sido atraídos por la Procuraduría General de la República. Pero por desgracia atracción no significa solución. Hay decenas de asuntos atraídos por la PGR que sobrepasan la capacidad de investigación y solución de la procuraduría, porque le va a caer todo encima. Y sobre todo una procuraduría que está ahora, todavía, en un momento de transición entre dos administraciones, y ahí hay un rezago muy notable, como hay un rezago prácticamente en todas las instituciones de procuración y repartición de justicia en este país. Pero Duarte dice: “Yo como gobernador no tendría porqué declarar ante el ministerio público”. Ahí el artículo 111 de la constitución tiene alguna especificación y una es la que tiene que ver con el desafuero y otra la que tiene que ver la posibilidad de ser encauzado, así sea el gobernador, por delitos del orden común. Sin embargo Duarte dice que antes de entrar en discusiones él pidió declarar. Y que el gobernador declare dentro de la investigación le da un tono muy diferente a sus palabras, del tono que puede emplear cuando está en una entrevista periodística ¿Qué pasaría si el gobierno de Miguel Ángel Mancera investiga los hechos y dice: “Estos hechos fueron derivados de delitos del orden común y no hay indicios de que se trate de un crimen de opinión o de un crimen en contra de la libertad de expresión”. ¿Qué pasa? Pues pasaría que la ciudad de México aparecería como escenario de la operación de bandas que podrían cometer este tipo de atrocidades y ya no nada más las del Heaven, etc. Y eso lastimaría la imagen de una ciudad segura.

El gobierno podría darle salida a la presión social diciendo que de las investigaciones se deriva que los sicarios fueron contratados, instigados, por poderes facticos del Estado de Veracruz. Sin señalar ni al gobernador, ni al gobierno ni a nadie en particular. Entonces la ciudad seguiría siendo aparentemente un refugio seguro y el gobierno de Veracruz quedaría como un perseguidor de los informadores y de los activistas de los derechos humanos. ¿Cómo presentar una investigación que dé gusto a los dos gobiernos? Pues la única manera es presentando como sea, cómo la verdad sea descubierta. Pero la verdad verdadera. No la verdad histórica. No la verdad jurídica. No la verdad de ocasión ni de coyuntura ni política. La verdad verdadera en contra de lo que desde ahorita ya sabemos, que ante los ojos de muchos, sea cual sea el resultado de la investigación, será la verdad sospechosa.