También los perros sufren de depresión. Ante cualquier cambio de comportamiento, lo recomendable es solicitar el apoyo de un etólogo que dé apoyo psicológico y emocional al animal, señaló la presidenta de la Asociación Amigos Pro Animal, Ana Zavala.

En ese sentido, comentó que muchos perros que viven en las azoteas, obviamente sin agua, sin comida y sin un techo en dónde resguardarse, además de estar mucho tiempo abandonados, tienden a padecer de depresión. Por lo tanto, algunos de ellos cometen actos suicidas al sentirse acorralados y desesperados.

“Ellos saben que van a tener un accidente, pero está demostrado que estos perritos llegaron a eso por vivir tanto tiempo en abandono en una azotea. Muchos brincan de las azoteas, y por la altura se matan o se fracturan los huesos. Está comprobado que cometen un acto de suicidio por el abandono que sufren. Entonces, indudablemente ellos sufren este grado de depresión”.

Ana Zavala estableció que es muy importante saber identificar los síntomas de la depresión en los perros, que generalmente se detecta en la falta de apetito o bien si duermen demasiadas horas durante el día. Por lo que es recomendable llevarlos inmediatamente al veterinario a revisión, y tras el chequeo del animal y descartar que sea algún problema físico, se debe acudir entonces a un etólogo o adiestrador para trabajarlo psicológica y emocionalmente.

“Estos etólogos son llamados ‘psicólogos caninos’, y no sólo tratan la psicología animal, sino que se van más allá a la psicología de sus propietarios, porque muchas veces por actitudes que nosotros tenemos, sin ser dolosas ni mal intencionadas, los orillamos a este estado de depresión”.

La presidenta de la Asociación Amigos Pro Animal reiteró que, ante cualquier síntoma anormal en la conducta del perro, lo recomendable es buscar asesoría con gente profesional a fin de no dejar pasar que sufra de depresión. “No lo dejen pasar porque ellos son seres que sienten y hay que atenderlos inmediatamente”.