Por J. Jesús López García

118. Mesón en la calle Plazuela #123Las primeras ciudades del Medio Oriente -probablemente entre ellas, algunas de las primigenias de la Humanidad- resultaron del cruce de rutas de caravanas que encontrando en la vastedad árida de parajes algún ojo de agua, un sitio a resguardo de tormentas, posibles ataques de otros grupos humanos hostiles o de depredadores. Aquellos ancestrales viajeros fueron constituyendo en esos sitios, centros de población que pronto llegarían a consolidarse hasta ser habitados por una comunidad sedentaria, que no obstante, continuó en movimiento por la naturaleza de sus actividades productivas dedicadas al comercio.

De la precariedad del pernoctar en campamentos provisionales a hacerlo en espacios habilitados en las cercanías o en el interior de los pueblos, villas o aldeas, se transitó así a conformar las características de conjuntos que lo mismo servían de refugio y descanso de los caminantes que para la protección de las mercancías que llevaban consigo con el propósito de venderlas en lejanas plazas.

Las funciones de esos alojamientos no solo se circunscribían al hospedaje y almacenamiento, por ejemplo los sitios de caballerías o presidios fueron creados en el territorio en que ahora se asienta Aguascalientes pues con una población en tránsito debido a la producción minera y a la inseguridad de la región en aquellos tiempos, eran puntos de referencia regional y de alguna manera, núcleos fundacionales para nuevos poblados.

El presidio de Aguascalientes -llamado así porque presidía la fundación de la Villa de la Asunción- estaba ubicado en lo que ahora es el Hotel Imperial con vista hacia la Plaza de Armas en su costado norte; era parte de una red de presidios más o menos equidistantes, como aquellos cercanos a la zona aguascalentense: el de Asientos y el de Ojuelos en Jalisco.

Con la pacificación de la región acaliteñalos conjuntos fueron abandonados de manera gradual o absorbidos por la traza urbana emergente, y así el servicio de albergar viajeros fue trasladado a locales construidos para ese fin, sin el carácter militar de sus predecesores. En Aguascalientes el barrio de Guadalupe que en tiempos novohispanos era, según la circunstancia, la salida o llegada hacia o desde Zacatecas, principal motor económico de la zona, fue un punto natural de nuestra geografía urbana para disponer un distrito de esta clase de sistemas arquitectónicos.

Los mesones de la ciudad ubicados cerca de la ruta que conducía hacia los sitios mineros también estaban cercanos a las zonas de mercado, para el abastecimiento tanto de los arrieros así como para las bestias de carga. Actualmente los solares que llevaban a cabo las actividades de dar posada a personas y animales, son utilizados en algunos casos como estacionamientos o han dado lugar a la conformación de espacios para la venta de mercancías diversas. Poco queda de ellos salvo el vago recuerdo de algunos segmentos de la población local que en su infancia pudo haberlos conocido.

Hoy podemos apreciar un excelso ejemplo del que tal vez esté mejor preservado de aquellos viejos inmuebles en Aguascalientes; actualmente ofrece el servicio para el resguardo de autos. La finca aún muestra en buen estado de conservación parte de sus muros en fábrica de piedra de matacán, entrepisos y techumbres con viguería de madera y tejamanil; puede adivinarse los accesos a cuartos o tal vez pequeñas bodegas en una disposición orgánica sobre el terreno acomodándose a la calle y a las funciones de sus inquilinos y animales de tiro.

El descartar estos lugares como edificios de poca monta y casi nulo valor arquitectónico refleja una escasa visión del significado de la imagen y traza de la ciudad, ya que fueron parte de la personalidad del barrio, y de lo poco que queda en pie puede observarse un pequeño compendio de construcción tradicional que bien puede servir para adaptar prácticas constructivas acordes con nuestro medio ambiente y cultural.

Tal vez hoy sea el momento preciso para rescatar algo de los mesones dándoles un uso más creativo que la simple ocupación de estacionamiento, favoreciendo la visita del transeúnte a través de pasajes no siempre revelados a la vista distraída de quien usualmente recorre las calles citadinas y pueden recrear por la manera en que se presentan sus espacios la atmósfera comercial de un zoco al aire libre o un bazar, tan similares ambos a nuestros tianguis.

Puede aún recobrarse la pátina de descubrimiento y alivio de los añejos lugares de reposo de las antiguas caravanas o restablecer algo de la riqueza cada vez más oculta de éstos edificios. Después de todo en varias ventas castellanas -como se nombraban algunos tipos de mesones en España- Don Quijote y Sancho vivieron algunos episodios importantes de su aventura. Fue en una finca así donde el hidalgo cervantino veló sus armas y fue armado caballero; gracias a los mesones el barrio de Guadalupe tomó buena parte de su sabor original. En conjuntos con funciones similares se inició el poblamiento de la que es ahora nuestra ¡Hermosa ciudad de Aguascalientes!