Silvia Guerra

Los estilos en la manera de vestir son muy palpables en mucha gente, ya que tienen un estilo muy propio y definido. La manera de vestir de la mayoría de las personas, se rige primeramente por su personalidad, pudiendo ser clasificado como un estilo dramático, natural, clásico, tradicional, sensual o romántico, entre otros.

Siempre hay por ahí aquella persona que se distingue por su estilo muy particular y único; un estilo que muchos, por admirarlo, buscan imitar sin tener mucho éxito. Este tipo de personas por lo general sobresalen de los demás ya que han podido dar en el clavo, identificando y proyectando adecuadamente su estilo personal a través de la vestimenta y sus accesorios. Las prendas llegan a ser un resumen visual de su esencia y las portan a las mil maravillas. Además, usualmente son personas que ponen mucho esmero en su apariencia, viéndose siempre impecables. Esas personas, tienen claro tanto su personalidad, como el mensaje que quieren comunicar.

Es importante que tus prendas sean también una herramienta de expresión. Se debe cuidar mucho el que sean fieles intérpretes de tu personalidad y a su vez de ese mensaje a comunicar. En el ámbito de los negocios, hay distintos mensajes a comunicar tanto a nuestros superiores, como a nuestros iguales o subalternos. ¡Ojo! Siempre hay que mantenerse apegado a quien eres, para que no parezca que estás disfrazado. Si eres por ejemplo una mujer de naturaleza y personalidad creativa, pero en tu trabajo buscas comunicar seriedad, sería un craso error el vestirte de traje sastre gris buscando comunicar esa seriedad o formalidad. Siempre habrá algo que te delatará y a final de cuentas, enviarás mensajes cruzados ya que tu personalidad no es esa. Para este efecto, puedes buscar por ejemplo un atuendo de oficina, pero que posea detalles creativos de color, estampado, textura, etc. sin llegar a las exageraciones, claro.

También, hay que tener cuidado con esos “looks” sacados de revista. En la mayoría de las ocasiones se nota el gran esfuerzo que la persona hace por querer parecer algo que no es. Viene nuevamente esa comunicación confusa. Son muchos los riesgos que puedes correr cuando intentas parecer algo que no eres. Si no sabes claramente qué hacer, no has determinado a ciencia cierta tu propio estilo o no sabes qué comunicar con tu apariencia, intenta primero hacer un listado de las cualidades que consideras te distinguen. Lo siguiente que deberás hacer, es intentar vestir lo más apegado y alineado a esos valores, ya que como lo dije anteriormente, esas prendas y la manera de portarlas, se volverán un resumen visual de tu personalidad. Poco a poco podrás ir determinando si estás cómodo o no con ello.

No permitas que tus prendas o atuendos sean un escondite de tu personalidad, de tu edad, de tu cuerpo o tu estilo de vida. Haz que la ropa se vuelva una herramienta de comunicación efectiva y no que se vuelvan en tu contra. Observa a la gente y analiza, cuestiónate si lo que ves es o no congruente y determina qué te comunica. Ya podrás tú, frente al espejo, después hacer lo mismo contigo mismo.

El Poder de tu Imagen.

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