Se equivoca quien quiere reducir a un simple problema de semántica la controversia de los matrimonios igualitarios; “es un problema de fondo, en el que va de por medio la subsistencia de la familia, así como la conocemos” advirtió Juan Dabdoub Giacoman, presidente del Consejo Mexicano de la Familia.

Reiteró su postura de rechazo a la instauración en el país de los matrimonios igualitarios y pidió a los diputados de Aguascalientes, documentarse más, informarse más y de forma objetiva, para que su voto sea verdaderamente razonado e informado.

Deben escuchar a las minorías, ese es su trabajo, pero también escuchar y atender a las mayorías que no están de acuerdo, y evitar legislar, sólo para agradar a un grupo de ciudadanos, cuando lo que hay de por medio es algo fundamental como lo es la familia.

Luego citó la reciente resolución del tribunal de derechos humanos de Estrasburgo, en donde los 47 jueces de 47 países que integran el Consejo de Europa, dictó sentencia en donde establece que no hay más familia que la integrada por hombre y mujer: “El dictamen fue fundado en un sinfín de considerandos filosóficos y antropológicos basado en el orden natural, el sentido común, informes científicos y por supuesto, en el derecho positivo” y en ese sentido tampoco se discrimina el negar que una pareja del mismo sexo contraiga matrimonio.

Dijo que, finalmente, cada quien puede hacer de su vida lo que quiera, pero que el problema surge cuando “nos quieren  imponer esa forma de vida a toda la sociedad, legalizando estas uniones en matrimonio, entonces sí se convierte en un problema importante”

Categórico afirmó: “No existen matrimonios igualitarios, es absurdo hablar de matrimonios igualitarios o matrimonios homosexuales, porque es como hablar de hemorragias de agua, o barbacoas de lechuga: no existen, la barbacoa es de carne, y la hemorragia es de sangre y no la puedes cambiar así como tampoco se puede cambiar que el matrimonio es entre hombre y mujer”.

Enfatizó al señalar que de aprobarse la iniciativa turnada por el jefe del Ejecutivo, “no sólo destrozas al matrimonio sino a la familia, porque de aprobarse, se tendría que modificar la educación de los niños”, por un razonamiento sencillo: si la ley protege las relaciones homosexuales es, porque son buenas para la sociedad. Y si son buenas para la sociedad, entonces se deben enseñar a los niños desde el jardín de niños, y si esto sucede, entonces ya rompiste con la naturalidad humana.

El debate es de fondo, “no es semántico, porque cualquier figura jurídica, cualquier protección jurídica que tú le des a la homosexualidad” tendrá repercusiones serias para la familia, como la gran institución social que es.

De hecho, dijo, si el problema es que se quieran garantizar derechos sociales, como los beneficios en el IMSS o ISSSTE, en el tema de seguridad social, pues es mejor cambiar las leyes de esas dos instituciones, para dar acceso y seguridad en los derechos de las personas con tendencias sexuales determinadas, a pretender atentar contra la familia.

Reiteró su llamado a los legisladores para que se documenten muy bien y que no legislen por encargo o buscando la simpatía de algunos grupos de la sociedad, sino que sean objetivos a la hora de tratar este tema.

Anunció que el próximo 10 de septiembre, en al menos 50 ciudades del país, se realizará una marcha pacífica de rechazo a la iniciativa presidencial para instituir los matrimonios igualitarios y en defensa de la familia.

Será una marcha pacífica, respetuosa de todas las personas, se portarán pancartas y no es contra ninguna persona en particular, sino en contra de la iniciativa y a favor de la familia, dijo.